Media News S32 A17

Cine
Cuando abrió la primera sala de cine con una zona de juegos infantil para que los padres pudiesen, digamos, entretener a sus hijos mientras ellos veían la película, pareció una buena idea. Leer sobre una sala está por completo preparada para los niños me hace recordar que ninguna otra sala imitó a la primera y que, de hecho, aquel cine ya cerró. ¿Tirarse por el tobogán durante un descanso? Entiendo que pueda ser divertido… si eso sirve para que los niños disfruten más del cine, bienvenidas sean las salas júnior. Solo espero que cuando sean mayores aprendan que 1/ hubo un tiempo en que las películas venían en rollos y había que parar la proyección y 2/ hoy se paran porque alguien quiere.

Televisión
Verano, el momento del año en que parece que no hay noticias. La culpa puede ser de quien la ofrece y de quien las cubre porque cualquiera de los dos bandos seguramente esté de vacaciones. Pero hay que rellenar el tiempo como sea así que es cuando las fiestas de los pueblos son protagonistas. Los portales que informan sobre programas de televisión, por su parte, están igual de aburridos porque no hay casi movimiento de manera que se dedican a cotillear las cuentas en redes sociales de los presentadores para intentar rellenar páginas. Así de aburrida es nuestra televisión estos días… da un poquito de lástima aunque seguramente en los pueblos estarán la mar de contentos con su protagonismo.

Publicidad
Soy de las que utilizan YouTube para escuchar canciones cuando me apetece alguna en concreto (parece que es cosa de mi generación). Algunas veces puedo hacerlo a la primera, otras ya me encuentro un anuncio. Si caigo en escuchar más de una gracias a una lista de reproducción de tipo mix automático, casi siempre me encuentro con que cada 1 o 2 canciones hay un spot. Eso los días de cada día pero he descubierto que los domingos no ocurre así: no hay prácticamente interrupciones entre vídeos. No puedo evitar disfrutar de la música mientras sonrío pensando en cuántos anunciantes se han perdido la oportunidad de que clicke en el botón de ‘saltar spot’.

Internet
Hace unos días, confieso que navegando sin rumbo, fui a parar a uno de esos artículos sobre la longitud de los posts. Yo misma he escrito alguno sobre el tema, pero está claro que es un debate que no tiene fin. Hay varios motivos para comentar este tema aunque sea brevemente en un párrafo: 1/ Sigo viendo cara de susto entre mis alumnos cuando les digo que han de escribir cada semana si quieren que les sirva de algo el blog para ganar tráfico. 2/ Me río cuando veo ofertas por redactar 1000 palabras por menos de lo que cuesta un café en una terracita veraniega. 3/ Leer sobre artículos de 2500 palabras en un artículo de 2500 palabras que no consigo terminar de leer es bastante triste. 4/ Buscando el link los encuentro en buena posición así que para SEO sí les sirvió.

[Contenidos] 3h para escribir un post de 1000 palabras, 1 vez a la semana

A medio analizar los datos del Estado de los contenidos en España 2015, me encuentro con los resultados de la tercera encuesta a bloggers de Orbit Media que da respuesta, entre otras, a cuestiones importantes para el redactor freelance como: ¿cuánto tiempo se dedica a un post? ¿Cuál es la extensión habitual? ¿Cada cuánto se postea en el blog? La media de los resultados para estas preguntas sobre blogging son:

  • 3h y 16 minutos es lo que se tarda en tener listo un post
  • 1054 palabras es la extensión media de palabras
  • 1 vez a la semana es la frecuencia más habitual
¿Cuánto tardas en publicar un post? La media son 3h y 16 minutos según @crestodina en @orbiteers. Clic para tuitear ¿Qué extensión tienen tus posts? La media son 1054 palabras según @crestodina en @orbiteers. Clic para tuitear ¿Cada cuánto publicas en tu blog? Lo habitual es semalmente según @crestodina en @orbiteers. Clic para tuitear

Estos datos por si mismos son interesantes pero aún lo son más si vemos la tendencia a publicar menos posts pero más largos: la media en 2014 era de 2h y 24 minutos para publicar 808 palabras y la frecuencia más común era entre 2 y 6 veces a la semana. Entre 2015 y 2016, ha aumentado un 26% la dedicación; un 19% la extensión; y en cuanto a la frecuencia ha disminuido un 53% los que publican a diario y aumentado un 38% quienes lo hacen mensualmente.

Aún más interesantes son las conclusiones del estudio si se pone en relación la frecuencia con la valoración de los resultados (sin concretar cuáles o cómo se miden):

  • Cuanto más se publica, mayores son los resultados. Parece una contradicción con el resto de respuestas pero es lo que dicen los datos.
  • Cuanto más largo es el texto que se publica, mejores son los resultados. Esto explica que los posts de más de 2000 palabras se vayan duplicado.

En general, parece confirmarse que es mejor primar la calidad y no la cantidad.

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Hay otros datos en el estudio de OrbitMedia a tener en cuenta como qué hacen los bloggers para promocionar sus posts o si tienen un proceso de edición pero acabo con el mismo gráfico que Andy Crestodina para la valoración global del blog.

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Esto me hace preguntarme qué tipo de contenido publicarán los que consideran que el blog les decepciona en cuanto a resultados. Seguro que no es marketing de contenidos ni tienen clara la estrategia a seguir.

"Estrategia de contenidos. Técnicas para que tu empresa crezca"

[Contenidos] Bajar la calidad de un texto para evitar el plagio

Hoy quisiera hablarte de contenidos de baja resolución. Es otra manera de hablar de la calidad de lo que publicamos y está relacionado con la ética al compartir contenidos de otros. La etiqueta de resolución se suele aplicar a vídeos y a fotografías, pero me parece también apropiado hacerlo con textos y cualquier otra pieza que publiquemos.

Hablando con una alumna hace unas semanas, comentábamos el problema del uso ilegal de los contenidos y la dificultad de dialogar con algunas personas que utilizan contenidos de otros sin atribuir y sin ser conscientes de que están perjudicando a otras personas. Increíble pero cierto.

No es el primer debate sobre este tema y seguro que no será el último cuando hablo de content curation porque preocupa a mucha gente, especialmente a fotógrafos e ilustradores que quieren mostrar su trabajo pero no por ello autorizan a cualquiera a utilizarlo. Pero lo mismo ocurre con los textos: sé de casos en los que alguien ha copiado los textos de una web corporativa para usarlos en la suya y ofrecer el mismo servicio. Repito, increíble pero cierto.

Como en otras situaciones de la vida, la prevención puede ser una solución. ¿Qué opciones tenemos para fotos? Sí, hay herramientas que, por ejemplo, deshabilitan el botón derecho del ratón para evitar que alguien guarde la imagen pero basta con hacer una captura de pantalla y recortarla para obtenerla. Así es como se llega a utilizar marcas de agua para evitar que se pueda hacer un uso efectivo de ella (algunas veces hasta molestan de lo grandes o mal ubicadas que están).

¿Qué hacemos con otros contenidos? Exactamente lo mismo. Hay opciones para poner el equivalente a las marcas de agua en los textos: plugins que añaden al texto copiado de la web o al feed un mensaje de dónde se publicó originalmente. Complica un poco el trabajo al que quiere copiarlo, pero no se lo impide del todo porque, siendo retorcido, también puede repicar todo el texto palabra por palabra.

La solución que se utiliza inconscientemente (o no) es bajar la calidad del contenido. En foto, es tan sencillo como cambiar la resolución o el tamaño de la foto. ¿Y en el texto? Un poco igual: reducimos el detalle o la extensión de manera que profundizamos menos en el tema del artículo.

Quizá la vía más estratégica es poner barreras al contenido para controlar quién lo consume pero, bueno, una vez lo haga, ¿qué hacemos si descubrimos que lo utiliza fuera de nuestra licencia de uso?

  • Está claro que la vía del diálogo es la más recomendable pero, como decía al inicio, no siempre es posible.
  • Recurrir a la vía legal quizá nos asegure la retirada del contenido pero también conlleva ciertos costes.

La decisión es tuya solo ten en cuenta que la calidad del contenido es lo que ayuda a construir nuestra reputación y que, si la reducimos mucho, mejor que no publiquemos nada porque no servirá de nada. El contenido de baja resolución sirve para mostrar un poquito lo que hacemos pero para demostrarlo del todo hace falta más calidad.

Originalmente publicado en mi newsletter sobre marketing de contenidos (núm. 274, 9-11-2015).

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[Contenidos] Datos sobre la relación entre la extensión de un post y su engagement

Hoy quisiera hablarte de la extensión de los artículos. No es un tema nuevo pero esta vez traigo dos estudios con datos y eso siempre es interesante.

Más largo, más engagement

Roger hace un resumen del informe “Content, Shares and Links” de BuzzSumo y Moz que viene a decir que el 75% de lo que se publica online no interesa (y el estudio analizó 1 millón de artículos). ¿Te parece impactante o era de esperar? Si hago caso a mi propia forma de leer mi Feedly, diría que el porcentaje debería ser más. Porque solo leo cosas muy concretas y porque hay mucho contenido basura o de baja calidad.

Esto me lleva a otro dato igual de interesante: “aunque el 85% de los contenidos que se publican tienen menos de 1.000 palabras de extensión, los artículos de más de 1.000 palabras reciben más interacciones que los cortos”. Atención, no confundir compartir con enlazar porque lo primero siempre es más fácil que lo segundo. Pero parece que el tamaño sí importa después de todo…

El 75% de lo que se publica online no interesa Clic para tuitear

Más engagement si la referencia es de confianza

Cristina llama mi atención sobre otro estudio, también relacionado con la extensión y las veces que se comparte un artículo. Los datos esta vez son más concretos porque la muestra se hizo directamente de personas que leen textos largos. Pues bien, los “longform lovers” compartieron el 35% de lo que leyeron. Considerando que son artículos largos se les supone de más calidad así que ¿quizá se podría esperar un número más alto? A mi me pasa que muchas veces precisamente porque son largos están poco especializados y por eso es más difícil que los comparta.

Otro dato curioso de las conclusiones es a quién lo compartieron: el 51% a alguien que conocen en persona y el 33% a sus contactos sociales. Quizá por eso el mail es el canal más utilizado (43% frente al 21% de Facebook y el 15% de Twitter).

Las estadísticas dicen que se comparten más contenidos con quien se conoce en persona. Clic para tuitear

Midiendo las palabras y el tiempo

Un volumen alto de palabras es igual de costoso en tiempo para el redactor que para el lector: cuesta de escribir porque seguramente hay más documentación y cuesta de leer porque muchas veces no se encuentra el tiempo para leer… además, su expectativa es más alta precisamente por la inversión de tiempo.

Quizá en el futuro se inventen una métrica para los contenidos que combine todo lo que te he contado hoy: extensión, engagement y tiempo. De momento, los números te pueden servir de referencia para el próximo análisis de tu blog.

Originalmente publicado en mi newsletter sobre marketing de contenidos (núm. 269, 5-10-2015).

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[Contenidos] ¿Quién determina la extensión de un post?

Hoy quisiera hablarte de la extensión de los contenidos. Hace unos meses ya comenté que lo más extenso se complementa con lo más corto porque una venta difícilmente se consigue con un tuit. En esta ocasión, vamos a mezclar estrategias para ver quién decide finalmente cómo de largo ha de ser un post.

A un lado del ring, tenemos al SEO. Como dijo Iván Ruiz en el evento Inbound Marketing Made In, con menos de 300 palabras un artículo no tiene peso para posicionarse. El motivo es sencillo: es poco para dar la suficiente profundidad como para que Google lo considere la mejor referencia. A partir de 600 ya es otra cosa.

Al otro lado del ring, tenemos al marketing de contenidos. Parece que siempre estemos peleados, pero realmente no se necesitan tantas palabras para explicar bien un truco, un consejo o una noticia. Claro que si se quiere hacer una guía completa, 600 son pocas y es mejor hacer un ebook o una serie de artículos. Usa las que necesites y punto.

Pero en este cuadrilátero hay otros dos elementos que luchan por decidir la extensión: el redactor y el cliente. El primero necesita medir de alguna forma la dedicación, básicamente para buscar, organizar y escribir las ideas de manera que se respete la calidad del texto y su acción final. Por su parte, el segundo quiere saber por qué debería pagar por un artículo de 600 y no por uno de 300.

Y, en el centro de este debate, está el usuario: a él solo le preocupa encontrar la respuesta a su problema. No le importa el número de palabras que se necesiten para explicarla, quiere encontrarla y que lo solucione. Muchas veces, para qué engañarse, tampoco le preocupa quién le está dando la solución así que, si no la encuentra a la primera, seguirá buscando.

Aunque parezca extraño, todo el ring está preocupado por lo mismo: contentar al usuario. El SEO se centra en ’encontrar ‘, el de contenidos en ‘solucionar’ y, si hace bien su trabajo, el redactor en una mezcla de las dos anteriores. ¿Y el cliente? Bueno, algunas veces solo se fija en que la forma de lograrlo sea barata. Contando con que, para el redactor, ‘barata’ significa menos dedicación y, por tanto, menos calidad, parece que al final quien decide la extensión de un texto es el cliente, que por algo paga por ello.

Ahora bien, ¿tiene suficiente experiencia para tomar la decisión correcta? ¿A quién hará más caso o por quién se dejará influenciar más? Es nuestra responsabilidad darle las herramientas para que lo comprenda. Así, podemos decirle cuánto cuesta un artículo y, también, explicarle si tendremos o no suficiente espacio para responder a la pregunta del usuario y que, además, le sirva para mejorar su posicionamiento.

Aparece entonces la eterna discusión entre calidad y cantidad y seguramente el punto medio es la opción más apropiada para la mayoría de los casos: mezclar contenidos largos que van a ir mejor en SEO con algunos que son, digamos, más cortitos y fáciles de hacer. Claro que habrá momentos donde sean necesarios unos más que otros pero ni se puede escribir solo pensando en SEO ni solo en cubrir el cupo por la vía fácil.

Originalmente publicado en mi newsletter sobre marketing de contenidos (núm. 253, 15-06-2015).

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