[Contenidos] Impacto de la IA en la content curation

La inteligencia artificial está impactando en el mundo digital de forma tan rápida que a este paso lo acabaremos llamando también artificial. Hay datos que apuntan ese camino: ya solo el 12% está hecho por humanos y el 70% usa la IA para hacer borradores a diario o y semanalmente. Dentro de los niveles de madurez de la curación de contenidos, la IA también estaba presente, aunque los algoritmos han avanzado más deprisa que las empresas en abrazar las piezas de terceros.

Robin Good es de los que piensan que el componente humano es indispensable para hacer curation porque es su filtro el que aporta valor y merece seguirse. Ha enviado una newsletter sobre el impacto de la inteligencia artificial en la curación de contenidos con pros y contras (aclarando, cómo no, que evoluciona rápido, así que puede cambiar pronto).

Beneficios de la IA en la curación de contenidos

En resumen, la inteligencia artificial es una ayuda para la content curation al:

  • Descubrir: es mucho más fácil encontrar contenido relevante, sobre todo si se entrena al algoritmo.
  • Identificar tendencias, patrones y similitudes que costarían de ver sin un análisis ágil de datos.
  • Organizar las ideas y recursos de forma eficiente para destacar por encima del contenido mediocre.
  • Criticar y sugerir mejoras, además de profundizar en una idea para no quedarse en la superficie.
  • Encontrar fuentes y expertos relevantes que sirven de buen punto de partida.
  • Resumir, sintetizar e ilustrar cuando pieza de contenido, además de traducir y corregir.

Desventajas de la IA para hacer content curation

En resumen, la inteligencia artificial tiene algunos problemas con los contenidos, en general diría yo, porque:

  • No tiene ideas originales, repite lo que otros han dicho, sin abrazar la serendipia como hacemos los humanos.
  • No tiene experiencia real como sí tienen las personas que han vivido lo que han escrito, por mucho que la reformule.
  • No percibe emociones, ironías ni sarcasmos, no tiene empatía ni intuición.
  • No tiene un estilo propio y voz única, ni naturalidad, ni personalidad… o tiene varias, lo que es casi peor.
  • No diferencia información sesgada o inexacta, ni matices de contexto.
  • No se responsabiliza de sus decisiones, no tiene ética ni conciencia.

Todo esto hace que la comprensión del texto no sea tan veraz como podría parecer, haciendo que el contenido resultante no tenga suficiente calidad. Aun así, considerando los pros, la IA puede ser una ayuda también para hacer content curación siempre y cuando luego se le añada el componente humano.

[Contenidos] El precio de hacer content curation

Estoy actualizando unos materiales para un curso de content curation y el apartado de herramientas siempre es la peor parte. Todavía hay quien se queja de que estén en inglés, pero el mayor problema es el precio: casi no quedan gratuitas. Es posible aprovechar versiones de prueba durante las clases, pero algunas limitan las funcionalidades hasta el punto de que cuesta comprobar si merecen la inversión para bolsillos que no siempre son corporativos.

Creo que el problema de esta situación a la que hemos llegado (y que no existía cuando todo era más abierto) es la difusa línea que separa los usos que los diferentes perfiles dan a la curación de contenidos. Algunos podrían ser:

  • Una empresa que quiere añadir contenido de terceros a su plan de contenidos.
  • Un profesional que hace content curation para estar al día de lo que ocurre en su sector.
  • Un redactor, escritor, blogger, periodista o similar que se documenta para escribir una pieza.
  • Una persona a la que le interesan las novedades de su hobby favorito.
  • Un docente que imparte formación o da una charla sobre un tema de actualidad.

Todos necesitan las mismas herramientas de curation para filtrar lo que encuentran, aunque las de distribuir los resultados sean diferentes. Y fíjate que mezclar corporativo, profesional y personal es muy fácil, sobre todo entre autónomos. Además, cualquiera con un perfil en una red social acaba teniendo que elegir a quién (personas o empresas) y qué (hashtags) seguir.

El resultado es que se entremezcla todo a la hora de configurar herramientas y no siempre se puede poner orden o clasificar. Por ejemplo: las listas de Twitter es una de las pocas funcionalidades que no han copiado otras redes, lástima, porque es la única con la que organizarse un poco; Pinterest sí tiene tableros para publicar, pero no para seguir; Feedly permite crear carpetas, aunque sean pocas en la versión gratuita; y Pocket usa etiquetas para agrupar los elementos guardados.

¿Qué pasa si quieres tener toda tu curación (la personal y profesional) en sola una cuenta? ¿Y si necesitas buscar contenidos de varias temáticas? ¿O publicar tus hallazgos en diferentes perfiles? Que has de pagar porque estás mezclando tu vida personal y la profesional y eso las herramientas lo consideran «uso avanzando» por el que está justificado pagar, cuando en realidad puede ser simplemente que seas alguien con mucha curiosidad.

La pregunta entonces es: ¿merece la pena pagar? La mayoría de las veces mis alumnos llegan a la conclusión de que no. Cada cual sabe su presupuesto y su situación personal/profesional, así que es un debate que no tiene un claro final. Como cualquier otra herramienta, yo diría que sí sale a cuenta, si vas a aprovechar la mayoría de sus funcionalidades, porque hacer content curation tiene muchos beneficios que puedas considerar como retorno de la inversión. Claro que mejor quédate con las opciones gratuitas si lo ves como algo secundario a lo que no vas a dedicar mucho tiempo.

La cuestión está en si la curación está incluida en la estrategia de contenidos o solo es algo con lo que solo matas el tiempo. Plantéatelo así:

  • ¿Dedicas recursos también a la creación de piezas propias? Si en la empresa ya se tiene claro que los contenidos deben contar con una partida presupuestaria, tienes mucho ganado y será fácil justificar el coste de la herramienta de curation.
  • ¿Quieres que tu hobby termine siendo tu trabajo? Empieza ya actuando como una empresa y toma consciencia de que has de invertir en los contenidos, aunque sea un poco ahora y después otro poco más.

Quizá la curación de contenidos se va profesionalizando y van quedando solo las herramientas de pago. Quizá vamos hacia una Red donde no hay nada gratuito. Quizá algún día la IA lo hará todo y este post será una reliquia del pasado. ¡Veremos!

[Contenidos] Herramientas para crear un árbol de contenidos

Durante el mes de agosto, he enviado a mis suscriptores un especial para crear un árbol de contenidos en 10 pasos. El último lo dediqué a las herramientas y es el que comparto aquí para animarte a descargar el resto de la guía en PDF.


Es posible que durante los pasos anteriores hayas hecho algún esquema en papel, pero es momento de convertirlo a archivo digital para compartirlo y trabajarlo de forma colaborativa (y así mejorarlo entre los diferentes implicados).

Para elegir la herramienta adecuada hay que pensar en quién lo va a utilizar de manera que ya se integre en los siguientes pasos, como puede ser el prototipado.

Algunas opciones:

  • Office: un árbol es como un organigrama básico, así que puedes insertar uno desde Word o PowerPoint si no quieres complicarte.
  • GlooMaps: web sin registro para crear y compartir mapas mentales, sería como la versión online del anterior.
  • Whimsical: muy práctico por su simplicidad para tener el mapa, el wireframe y el workflow de gestión del proyecto en el mismo lugar.
  • Miro: la plantilla de mapa mental es un buen punto de partida para el árbol y después dibujar un wireframe básico, entre otras funciones.
  • Figma: para tenerlo todo en el mismo lugar, especialmente pensando en el diseño, esta es la opción más extendida.
  • InVision: es una mezcla de las dos anteriores, así que puedes probar a ver cuál te parece más cómoda.

Para los tipos de árboles, también hay algunas herramientas posibles:


En mi centro de recursos tienes el ebook de la guía en PDF con las indicaciones para hacer tu árbol de contenidos en 10 pasos.

[Contenidos] Las herramientas no son para siempre

Si el verano pasado te recomendé herramientas que podías probar, este te sugiero que hagas limpieza. No solo es cuestión de seguridad (cuentas con correos y contraseñas sin usar) o de economía (¿usas todo lo que pagas?), también de productividad.

Elegir una herramienta empieza por buscar la que parece solucionar mejor un problema concreto, pero después hay que probarla. No siempre se acierta a la primera, así que es posible registrarse en varias «similares» hasta dar con la perfecta. Pasa el tiempo y aparecen otras que simplifican procesos o cubren nuevas necesidades. También se prueban, claro. A veces hay que investigar alternativas casi obligatoriamente porque las empresas detrás de las herramientas desaparecen o cambian las funcionalidades. Por supuesto, también está el factor precio porque lo gratis pasa a ser freemium y los planes no siempre se ajustan a todos los bolsillos. Y toca volver a empezar. En resumen, es fácil acabar con muchas, así que hay que hacer limpieza.

Por supuesto, estoy hablando de herramientas para contenidos, pero mi reflexión sirve para cualquier otra tipología.

Lo primero: haz una lista con todas las herramientas en la que tengas cuenta. Revisa tus logins/contraseñas. Empieza por las que usas más, pero intenta también recordar aquellas en las que hace más tiempo que no entras.

La decisión rápida es fácil de tomar: guardo las que he recordado rápidamente porque son las que utilizo más; y, si ni me acordaba de ellas, seguro que las puedo borrar. Es una forma de verlo, aunque quizá te estés precipitando.

La versión larga de esta sencilla auditoría de herramientas te obliga a hacer una ficha para cada una con: la necesidad principal que cubre (alguna etapa de content curation, publicar contenidos, programar en redes, editar vídeos, diseño gráfico…), la funcionalidad que valores especialmente (el motivo por la que recomendarías la herramienta), lo que te gustaría que hiciese (y que quizá haces con otra), su precio y el último acceso. De esta manera, tienes una visión más completa para elegir cuál borrar definitivamente o si merece la pena recuperar alguna.

Preparando una clase sobre herramientas de content curation me he encontrado haciendo este ejercicio. Te comparto mis conclusiones por si pueden ayudarte también a hacer limpieza. Aviso: enlazo para complementar, no a páginas oficiales.

Las que sí uso son:

  • WordPress para este blog y mis webs.
  • MailChimp para enviar mi newsletter y Revue para registros.
  • IFTTT y Zapier para algunas automatizaciones.
  • Hootsuite para publicar en redes y también curar en Twitter.
  • Feedly y Stoop para leer blogs y newsletters respectivamente.
  • Refind y Paper.li para encontrar contenidos.
  • Pocket para guardar temporalmente links.
  • Trello y Notion para organizar mis contenidos y los de mis clientes.
  • Beacon, Pablo, Canva y Lumen5 para diseño gráfico y vídeos.
  • Miro y Jamboard para ejercicios en determinadas clases, como Mentimeter.

Las que uso mucho menos que antes, pero aún un poco:

  • Metricool me sirve de analítica, ya no de publicación.
  • Typefully porque casi no hago hilos.
  • Tumblr me sirve solo para mis libros, ya no guardo infografías.
  • Pinterest, Flickr y SlideShare las dejo para usos muy concretos.
  • Wakelet se queda en recopilaciones puntuales, casi siempre privadas.
  • Pearltrees la reviso lo justo para mantenerla actualizada.
  • Scoop.it y Flipboard las tengo olvidadas, solo me valen como repositorio histórico de links.

Las que abandoné definitivamente: elink, Quuu, Content Gems, DrumUp, Crowdfire, Primal, Zest.is, Anders Pink, Ready4Social, BlogsterApp, RecurPost, Storrito, MakerWidget, Carrd… y más que ya ni tengo en mente o que han desaparecido por completo.

20 herramientas que uso mucho + 10 que casi no uso + 14 que ya abandoné. Share on X

Con el tiempo, seguro que hay movimiento entre estas listas: recuerda que hacer limpieza siempre es bueno, sea porque prefieres los espacios en blanco (centralizar, optimizar, ahorrar) o porque podrás volver a llenarlos (nuevas oportunidades).

[Contenidos] Content curation en Instagram

Igual que en mis guías anteriores sobre curation en redes sociales, no pretendo entrar al detalle de cómo funciona cada una de ellas ni de la metodología de la curación: solo he agrupado las funcionalidades útiles para el content curator.

Descubrir contenidos en Instagram

Aunque esta red social empezó dedicada solo a la fotografía, ya incluye vídeos, mapas para geolocalizar los contenidos y la
posibilidad de vincular una tienda online a las imágenes de productos. Todo ello bien etiquetado con hashtags.

Explorar

El buscador de Instagram permite explorar antes de introducir una sola palabra en la barra, es decir, nos sugiere contenidos que potencialmente pueden interesarnos según las interacciones previas. Se actualiza arrastrando la pantalla hacia abajo, por lo que siempre hay contenido nuevo, sean imágenes, carruseles y vídeos.

  • Los primeros resultados son perfiles (de usuarios o empresas): primero los verificados, los que se tiene alguna relación (muy útil para identificar personas con intereses compartidos) y después el resto.
  • Al realizar la búsqueda completa, se puede filtrar, además de cuentas, por música, hashtags y lugares.

Al lado de la barra, se encuentra el buscador de lugares para aprovechar la geolocalización del móvil (muy práctico en eventos).

Seguir

En Instagram es posible seguir las actualizaciones de:

  • Perfiles: tanto en la página de resultados como desde el perfil, al seguir uno, aparecerán cuentas relacionadas que podrían ser interesantes por su relación con usuarios que ya seguimos/nos siguen.
  • Hashtags: tanto desde los resultados como accediendo desde una publicación, se puede filtrar por «Destacadas», «Recientes» o reels para confirmar que se etiqueta contenido interesante antes de seguirla.

Organizar la curación en Instagram

Para organizar las publicaciones de lo que seguimos en Instagram, hay dos opciones.

Orden de las publicaciones

Por defecto, el feed de Instagram muestra aquellas publicaciones que su algoritmo cree que se prefiere ver. Pero ya puede cambiarse a:

  • Siguiendo: orden cronológico de las publicaciones.
  • Favoritos: orden cronológico con preferencia de los perfiles favoritos (aparecen con una estrella y la lista es privada).

Notificaciones

Para no perderse nada de los perfiles que más interesan, hay que activar las notificaciones haciendo clic en la campana junto a su nombre. Entonces, elegir cuáles recibir (publicaciones, historias, vídeos, reels o directos).

Para conservar lo que nos interesa, hay dos opciones.

Guardar elementos

Lo que se guarda es privado y puede clasificarse por el tipo de publicación:

  • Colecciones: para crear carpetas de publicaciones (imágenes o vídeos).
  • Lista de reproducción: para reels en la pestaña «Todas las publicaciones».
  • Lista de deseos: para productos que se quieran comprar.
  • Lugares: para ubicaciones que se visualizan en el mapa.

Me gusta

Las interacciones (Me gusta y comentarios) son públicas. Se pueden consultar y editar desde el menú «Tu actividad» en el perfil.

content curation en Instagram

Publicar contenido en Instagram

Las recomendaciones de publicaciones curadas pueden pasar por propias si no se cita la fuente original. Hay varias opciones.

Mencionar

Cuando la imagen es propia y se utiliza el texto para hacer la curación, no es necesario pedir permiso, pero sí conviene mencionar (@) correctamente.

Etiquetar

Dentro de cada publicación, se pueden etiquetar perfiles (pronto productos) y geolocalizar lugares. Es un complemento a la mención y las recibidas aparecen en el perfil (útil para networking y para descubrir cuentas).

Recompartir

Si se consigue el permiso para hacerlo, es posible descargar y publicar una imagen como propia, aunque siempre conviene mencionar o etiquetar a quién la hizo. Es un tipo de UGC que las marcas incentivan como promoción.

Las historias son un contenido efímero que permite una curación más selectiva y respetuosa con la fuente original.

Enviar como historia

Si su autor lo acepta en su configuración, es posible «Añadir publicación a tu historia» haciendo clic en el botón de «Enviar» y le llegará un mensaje como aviso. Además, se pueden crear historias destacadas solo con las curadas.

Lista de mejores amigos

Esta es la única forma de elegir quién puede ver las historias, aunque implica añadir uno a uno a cada seguidor (es una lista privada).

Es posible agrupar hasta 30 publicaciones, sean propias o recomendaciones de terceros, en un formato perfecto para curar.

Guías

Desde los elementos guardados de forma privada es posible crear una guía pública. Hay tres tipos según lo que recopilen: lugares, productos (desde la lista de deseos) y publicaciones (desde colecciones).

Las publicaciones descubiertas en Instagram pueden llevarse a otras páginas y así extender la curación a otras comunidades.

Compartir en Facebook

Las historias pueden convertirse en publicaciones y ambas pueden compartirse automáticamente en Facebook manteniendo su formato.

Compartir en otra web

Para publicar contenido de Instagram fuera de Instagram:

  • Desde la web, hay dos opciones: compartir en otras redes y utilizar el código de inserción para mostrarlo en cualquier web.
  • Desde la app, compartir en otras apps (incluyendo redes sociales).

Además, se puede enlazar copiando la URL de la publicación.

Guía en PDF para hacer content curation en Instagram

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