[Contenidos] El límite entre creación y curación

Hay un punto en el que la creación y la curación de contenidos se entremezclan y otro en el que claramente son formas diferentes de apoyar la estrategia de contenidos. Cuando explico a clientes la posibilidad de incorporar la curación como parte del tipo de contenidos del plan, surgen preguntas como cuántas ideas propias hay que incluir en un texto para que no sea hacer content curation o en qué momento una curación es en realidad una creación. En realidad, no hay un porcentaje fijo.

Si sigues la metodología de las 4S, sabrás que la tercera es la etapa en la que se aporta valor a aquello que se ha encontrado y seleccionado para después compartirlo. Pues aquí es donde está la frontera entre creación y curación:

  • Cuando decides que no quieres añadir nada, te alejas de la creación y haces una curación donde la única aportación es tu criterio de selección. Pongamos que es una lista de enlaces, como mi newsletter de la Blogosfera de los contenidos.
  • Al incluir alguna idea extra para darle más sentido, te acercas a la curación porque le añades contexto, incluyendo alguna pincelada propia. Siguiendo con la lista de enlaces, sería lo que hago cada semana en mi newsletter Content News.

En la estrategia general, lo más habitual es que el 80% sea contenido propio y el 20% ajeno (al menos según mis datos). En una pieza curada, los porcentajes se invierten y se apuesta por el 80% de curación y el 20% de promo. Por supuesto, puede acabar siendo más o menos, pero los números de Pareto son una buena referencia.

Entonces, ¿cuánto de una y de otra hace falta para llamarla una cosa u otra? Como decía antes, es difícil establecer un porcentaje y, siendo realistas, tampoco es necesario fijarse tanto en las matemáticas. Por ejemplo:

  • En redes sociales, se puede aportar mucho (hilo, carrusel) o nada en el momento de postear (retuit, compartir tal cual).
  • En un post, es posible que todo sea creación, todo curación o mezclarlos como se desee porque es un lienzo en blanco.
  • En una newsletter curada, casi todo lo será, aunque también pueden ser creada solo con noticias propias.

Piénsalo mejor intentando buscar los límites:

  • Cuando compartes en redes, ¿dejas que se vea la fuente como la creadora del contenido o prefieres que se vea tu perfil? ¿Has de poner siempre algún comentario para que sea «tuyo»? ¿Te esfuerzas por mencionar a alguien?
  • ¿Un post curado es una creación? Tiene una URL tuya y lo firmas tú, pero, ¿enlazas a todo lo que te ha inspirado? ¿Dedicas tiempo a documentarte al menos un poco antes o solo viertes tus ideas?
  • Mandar una newsletter con UGC, ¿es curación? ¿Solo pueden ser enlaces a medios que no hablen de mí?

Entonces, ¿dónde está el límite? Pues donde tú lo quieras poner. Para saberlo, plantéate qué pasaría si no pudieses utilizar contenido propio en ningún canal y solo la curación te sirviese para tus objetivos. También todo lo contrario, ¿y si tuvieses bloqueada la posibilidad de añadir enlaces a otras páginas que no fuesen las tuyas?

La respuesta no es un porcentaje porque es un ejercicio de todo o nada. Pero, imagínate que pudieses negociar una solución: ¿cuánto aceptarías como válido? Sé realista: ¿dónde pondrías el límite para decidir si algo entra en la categoría de curation o creación? ¿Contarías el número de palabras propias, de enlaces a otras fuentes, de menciones?

Mejor valora tu contenido teniendo en cuenta tu nivel de aportación:

  • Si es baja, casi seguro que es curation porque te apoyas más en lo que dice la fuente que en añadir tu punto de vista.
  • Si es 100%, seguramente es una mezcla ideal de creación y curación. Quizá 50-50, quizá no.
  • Si es un porcentaje intermedio, lo más probable es que también sea una mezcla, pero en porcentajes variables.

Ya ves, no hace falta establecer un tope matemático: basta con ponerle un poco de sentido común al momento de elegir si curar o crear para saber qué porcentaje es adecuado para cada pieza. Simplemente: ¡combínalas sin límites!

Que hacer #contentcuration no limite tu creación, o al revés. Clic para tuitear

Por cierto, este post está inspirado en uno de Priscilla Tan al que llegué por la newsletter de Ashley Guttuso.

[Contenidos] Las herramientas no son para siempre

Si el verano pasado te recomendé herramientas que podías probar, este te sugiero que hagas limpieza. No solo es cuestión de seguridad (cuentas con correos y contraseñas sin usar) o de economía (¿usas todo lo que pagas?), también de productividad.

Elegir una herramienta empieza por buscar la que parece solucionar mejor un problema concreto, pero después hay que probarla. No siempre se acierta a la primera, así que es posible registrarse en varias «similares» hasta dar con la perfecta. Pasa el tiempo y aparecen otras que simplifican procesos o cubren nuevas necesidades. También se prueban, claro. A veces hay que investigar alternativas casi obligatoriamente porque las empresas detrás de las herramientas desaparecen o cambian las funcionalidades. Por supuesto, también está el factor precio porque lo gratis pasa a ser freemium y los planes no siempre se ajustan a todos los bolsillos. Y toca volver a empezar. En resumen, es fácil acabar con muchas, así que hay que hacer limpieza.

Por supuesto, estoy hablando de herramientas para contenidos, pero mi reflexión sirve para cualquier otra tipología.

Lo primero: haz una lista con todas las herramientas en la que tengas cuenta. Revisa tus logins/contraseñas. Empieza por las que usas más, pero intenta también recordar aquellas en las que hace más tiempo que no entras.

La decisión rápida es fácil de tomar: guardo las que he recordado rápidamente porque son las que utilizo más; y, si ni me acordaba de ellas, seguro que las puedo borrar. Es una forma de verlo, aunque quizá te estés precipitando.

La versión larga de esta sencilla auditoría de herramientas te obliga a hacer una ficha para cada una con: la necesidad principal que cubre (alguna etapa de content curation, publicar contenidos, programar en redes, editar vídeos, diseño gráfico…), la funcionalidad que valores especialmente (el motivo por la que recomendarías la herramienta), lo que te gustaría que hiciese (y que quizá haces con otra), su precio y el último acceso. De esta manera, tienes una visión más completa para elegir cuál borrar definitivamente o si merece la pena recuperar alguna.

Preparando una clase sobre herramientas de content curation me he encontrado haciendo este ejercicio. Te comparto mis conclusiones por si pueden ayudarte también a hacer limpieza. Aviso: enlazo para complementar, no a páginas oficiales.

Las que sí uso son:

  • WordPress para este blog y mis webs.
  • MailChimp para enviar mi newsletter y Revue para registros.
  • IFTTT y Zapier para algunas automatizaciones.
  • Hootsuite para publicar en redes y también curar en Twitter.
  • Feedly y Stoop para leer blogs y newsletters respectivamente.
  • Refind y Paper.li para encontrar contenidos.
  • Pocket para guardar temporalmente links.
  • Trello y Notion para organizar mis contenidos y los de mis clientes.
  • Beacon, Pablo, Canva y Lumen5 para diseño gráfico y vídeos.
  • Miro y Jamboard para ejercicios en determinadas clases, como Mentimeter.

Las que uso mucho menos que antes, pero aún un poco:

  • Metricool me sirve de analítica, ya no de publicación.
  • Typefully porque casi no hago hilos.
  • Tumblr me sirve solo para mis libros, ya no guardo infografías.
  • Pinterest, Flickr y SlideShare las dejo para usos muy concretos.
  • Wakelet se queda en recopilaciones puntuales, casi siempre privadas.
  • Pearltrees la reviso lo justo para mantenerla actualizada.
  • Scoop.it y Flipboard las tengo olvidadas, solo me valen como repositorio histórico de links.

Las que abandoné definitivamente: elink, Quuu, Content Gems, DrumUp, Crowdfire, Primal, Zest.is, Anders Pink, Ready4Social, BlogsterApp, RecurPost, Storrito, MakerWidget, Carrd… y más que ya ni tengo en mente o que han desaparecido por completo.

20 herramientas que uso mucho + 10 que casi no uso + 14 que ya abandoné. Clic para tuitear

Con el tiempo, seguro que hay movimiento entre estas listas: recuerda que hacer limpieza siempre es bueno, sea porque prefieres los espacios en blanco (centralizar, optimizar, ahorrar) o porque podrás volver a llenarlos (nuevas oportunidades).

[Contenidos] No, los contenidos no son un objetivo

Repaso rápido para empezar. Sin objetivos y con contenidos, ¿se puede conseguir algo? Sí, si crees que las casualidades existen (la regla 39 de Gibbs dice que no) o una alineación de los astros que favorecen tu signo (pasa mucho según los horóscopos). Yo te diría que, si se deja la estrategia al azar, se consigue menos que si se dedica un tiempo a tomar decisiones.

Pero, ¿se puede conseguir algo con los objetivos mal definidos y sin contenidos? Claro, lo mismo que antes, pero también puede ser un desastre. La frustración llegará porque parecerá que se hace mucho y no se consigue nada. En cambio, cuando sí están claros y son medibles, se puede controlar la expectativa de dónde se va a llegar al crear nuevos contenidos.

No te voy a contar cómo definir tus objetivos, ya hay mucho escrito sobre ello (en «Estrategia de contenidos«, sin ir más lejos). Pero un objetivo está mal expresado si se confunde con un beneficio o con la manera en que utilizan. Que quede claro: los contenidos son una estrategia o una táctica, según el caso, y eso implica que se usan con un objetivo y que de ellos se obtienen una serie de beneficios. No conviene mezclarlo todo, así que vamos a poner un poco de orden con ejemplos.

«Quiero publicar contenidos sobre mis servicios» suena bien, pero sin decir por qué, no tiene sentido porque no concreta el motivo que hay detrás. Tampoco «mi objetivo es buscar contenidos sobre la temática tal y cual para compartirlos en redes» porque sigue sin responder a para qué se quiere hacer, aunque se especifique mínimamente la línea editorial y el canal. Así que, en ambos casos, solo se puede concluir que se acabará cayendo en el publicar por publicar.

Piensa un poco más y pregúntate para qué quieres que te ayuden a conseguir los contenidos. Verás que no puedes responder con un «porque quiero llenar mis redes» si detrás no hay un «y así aumentar mi base de leads», un «para fidelizar a mis clientes» o cualquier otro motivo que puedas convertir en objetivo para tu plan de contenidos.

La lista de qué se puede conseguir con los contenidos es larga, sobre todo si entramos al detalle de los diferentes tipos que hay. Tienes unas cuantas opciones en mi ebook «Vademécum de contenidos: objetivos«, pero voy a usar un par de ejemplos de objetivos de content curation para recalcar que cualquier pieza que se publique, hasta la de otra persona, ha servir para algo.

  • De «encontrar temas sobre los que escribir» al «documentar mejor mis contenidos para mejorar mi reputación», hay solo un paso: concretar el por qué. Es coletilla final sin la que no tienes nada: añade «para…» o «porque así…».
  • «Estar al día de un tema» es un beneficio interno que se puede convertir en objetivo externo al describirlo como «quiero demostrar mi experiencia para que me contraten» o «saber las opiniones de mis clientes para afinar mi comunicación».
  • «Ser más eficiente en la búsqueda de información» también es un beneficio que te permitirá «ahorrar tiempo» (objetivo más personal) y «mantener a mis clientes mejor informados porque así compran más» (más corporativo).

Faltaría hacer los objetivos inteligentes (SMART), pero creo que ya se entiende que el de una estrategia de content curation no puede ser «recomendar artículos de fuentes fiables» como el de una de marketing de contenidos tampoco puede ser «publicar contenido de valor». Un objetivo es lo que te llevará a alcanzar tus metas, la estrategia (de contenidos) va después y es lo que te llevará a lograr tus objetivos. Pero no cambies el orden o no conseguirás nada, solo complicarlo todo innecesariamente.

[Contenidos] Content curation en Instagram

Igual que en mis guías anteriores sobre curation en redes sociales, no pretendo entrar al detalle de cómo funciona cada una de ellas ni de la metodología de la curación: solo he agrupado las funcionalidades útiles para el content curator.

Descubrir contenidos en Instagram

Aunque esta red social empezó dedicada solo a la fotografía, ya incluye vídeos, mapas para geolocalizar los contenidos y la
posibilidad de vincular una tienda online a las imágenes de productos. Todo ello bien etiquetado con hashtags.

Explorar

El buscador de Instagram permite explorar antes de introducir una sola palabra en la barra, es decir, nos sugiere contenidos que potencialmente pueden interesarnos según las interacciones previas. Se actualiza arrastrando la pantalla hacia abajo, por lo que siempre hay contenido nuevo, sean imágenes, carruseles y vídeos.

  • Los primeros resultados son perfiles (de usuarios o empresas): primero los verificados, los que se tiene alguna relación (muy útil para identificar personas con intereses compartidos) y después el resto.
  • Al realizar la búsqueda completa, se puede filtrar, además de cuentas, por música, hashtags y lugares.

Al lado de la barra, se encuentra el buscador de lugares para aprovechar la geolocalización del móvil (muy práctico en eventos).

Seguir

En Instagram es posible seguir las actualizaciones de:

  • Perfiles: tanto en la página de resultados como desde el perfil, al seguir uno, aparecerán cuentas relacionadas que podrían ser interesantes por su relación con usuarios que ya seguimos/nos siguen.
  • Hashtags: tanto desde los resultados como accediendo desde una publicación, se puede filtrar por «Destacadas», «Recientes» o reels para confirmar que se etiqueta contenido interesante antes de seguirla.

Organizar la curación en Instagram

Para organizar las publicaciones de lo que seguimos en Instagram, hay dos opciones.

Orden de las publicaciones

Por defecto, el feed de Instagram muestra aquellas publicaciones que su algoritmo cree que se prefiere ver. Pero ya puede cambiarse a:

  • Siguiendo: orden cronológico de las publicaciones.
  • Favoritos: orden cronológico con preferencia de los perfiles favoritos (aparecen con una estrella y la lista es privada).

Notificaciones

Para no perderse nada de los perfiles que más interesan, hay que activar las notificaciones haciendo clic en la campana junto a su nombre. Entonces, elegir cuáles recibir (publicaciones, historias, vídeos, reels o directos).

Para conservar lo que nos interesa, hay dos opciones.

Guardar elementos

Lo que se guarda es privado y puede clasificarse por el tipo de publicación:

  • Colecciones: para crear carpetas de publicaciones (imágenes o vídeos).
  • Lista de reproducción: para reels en la pestaña «Todas las publicaciones».
  • Lista de deseos: para productos que se quieran comprar.
  • Lugares: para ubicaciones que se visualizan en el mapa.

Me gusta

Las interacciones (Me gusta y comentarios) son públicas. Se pueden consultar y editar desde el menú «Tu actividad» en el perfil.

content curation en Instagram

Publicar contenido en Instagram

Las recomendaciones de publicaciones curadas pueden pasar por propias si no se cita la fuente original. Hay varias opciones.

Mencionar

Cuando la imagen es propia y se utiliza el texto para hacer la curación, no es necesario pedir permiso, pero sí conviene mencionar (@) correctamente.

Etiquetar

Dentro de cada publicación, se pueden etiquetar perfiles (pronto productos) y geolocalizar lugares. Es un complemento a la mención y las recibidas aparecen en el perfil (útil para networking y para descubrir cuentas).

Recompartir

Si se consigue el permiso para hacerlo, es posible descargar y publicar una imagen como propia, aunque siempre conviene mencionar o etiquetar a quién la hizo. Es un tipo de UGC que las marcas incentivan como promoción.

Las historias son un contenido efímero que permite una curación más selectiva y respetuosa con la fuente original.

Enviar como historia

Si su autor lo acepta en su configuración, es posible «Añadir publicación a tu historia» haciendo clic en el botón de «Enviar» y le llegará un mensaje como aviso. Además, se pueden crear historias destacadas solo con las curadas.

Lista de mejores amigos

Esta es la única forma de elegir quién puede ver las historias, aunque implica añadir uno a uno a cada seguidor (es una lista privada).

Es posible agrupar hasta 30 publicaciones, sean propias o recomendaciones de terceros, en un formato perfecto para curar.

Guías

Desde los elementos guardados de forma privada es posible crear una guía pública. Hay tres tipos según lo que recopilen: lugares, productos (desde la lista de deseos) y publicaciones (desde colecciones).

Las publicaciones descubiertas en Instagram pueden llevarse a otras páginas y así extender la curación a otras comunidades.

Compartir en Facebook

Las historias pueden convertirse en publicaciones y ambas pueden compartirse automáticamente en Facebook manteniendo su formato.

Compartir en otra web

Para publicar contenido de Instagram fuera de Instagram:

  • Desde la web, hay dos opciones: compartir en otras redes y utilizar el código de inserción para mostrarlo en cualquier web.
  • Desde la app, compartir en otras apps (incluyendo redes sociales).

Además, se puede enlazar copiando la URL de la publicación.

Guía en PDF para hacer content curation en Instagram

600 newsletters enviadas: cómo las organizo en Trello

Mi newsletter ha variado de enfoque, diseño y tipo de contenidos varias veces en los más de 11 años que llevo enviándola. Desde los últimos 5 o 6 utilizo Trello para organizarme y, aprovechando que hoy enviaré la edición 600, te voy a contar cómo lo hago para enviar cada semana una newsletter curada.

Mi configuración inicial

En Trello centralizo mi plan de contenidos porque me resulta muy fácil apuntar ideas y guardar enlaces para las piezas que quiero desarrollar en el futuro, además así conservo el histórico de lo publicado. Resumiendo, es un sistema de gestión de proyectos basado en el método Kanban: tableros con listas que están formadas por tarjetas. En mi caso, centrándome los envíos:

  • Tableros para mis canales: newsletter, blog y recursos. Tengo más, pero estos son los que importan para ese post.
  • Listas para «ideas» y «enviados» por años en el caso de la newsletter. En el tablero del blog tengo, además, una lista de «previstos» que es cuando concreto las «ideas» en títulos de posts que acabarán siendo «publicados» (en lugar de «enviados»). Por otro lado, clasifico los recursos en listas de formatos («ebooks», «infografías/vídeos», «plantillas»…).
  • Tarjetas para cada contenido: en «ideas» la pieza es un enlace y en «enviados» es cada newsletter.

Antes de seguir complicándolo, hace poco Cláudio Inácio preparó un post a modo de guía de Trello explicando el proceso de registro y otros básicos, por si te quieres lanzar a probar esta herramienta. Obviamente, no es la única, pero ya la tengo tan organizada que me da bastante pereza pasarme por ejemplo a Notion (la dejo para otras tareas).

En el día a día

El objetivo de este post no es detallar mi proceso de content curation, empecemos directamente en el momento de lectura de mis fuentes. Son variadas, así que me pueden llevar a cualquier tipo de enlace: posts, tuits, LinkedIn, otras newsletters, vídeos… Aunque todas las plataformas permiten «guardar» los elementos en su sistema, prefiero centralizar en Trello todo lo que creo que voy a usar (para enlaces a algo que tendré que gestionar más adelante, uso Pocket aunque hay más opciones).

Si una lectura pasa mi primer filtro, utilizo el bookmarklet de Trello para crear una tarjeta en la lista de «ideas» que corresponda (newsletter o blog). A veces uso la descripción para apuntar la fuente y así después poder citarla y otras me sirve para añadir un enlace relacionado que me encuentro después.

Cuando llega el momento de escribir la newsletter en MailChimp, normalmente el fin de semana, abro todos los enlaces que había guardado y los leo de nuevo. Entonces es cuando hago el último cribado para borrar los menos interesantes y dejar solo seis temas que entran en cada envío. Quizá alguno acaba programado en mi Twitter o, si al final me parece que merece desarrollarse más, la muevo a las «ideas» del tablero del blog. Así esta lista siempre queda vacía para empezar la semana.

En la lista «enviados 2022«, tengo una tarjeta para cada newsletter y todas tienen:

  • Título de la campaña (y quizá alguna referencia para identificarla si quiero hacer un número especial, como el de hoy).
  • Fecha de vencimiento con el día del envío: tengo el power-up Calendario de Trello vinculado a mi Google Calendar de manera que veo ahí las newsletters que tengo previstas (junto con posts, recursos y resto de tableros). También marco como completada la tarjeta y así sé las que ya he programado (muy útil en envíos serializados, como los de agosto).
  • Adjunto de la campaña en MailChimp: con este power-up veo el estado y los resultados de cada envío sin salir de Trello.

Además, y ahí está realmente el valor de tenerlo todo en el mismo lugar, conecto las tarjetas entre sí (envío, posts y recursos) para tener una visión más global de cuándo y dónde he compartido una pieza.

Para las tarjetas de la newsletter no utilizo etiquetas (sí para el blog) ni checklists (sí para los recursos). Lo que no hago en Trello es escribir el comentario de los enlaces (aunque sí dejo algunas notas para posts «previstos» y los índices de los ebooks) ni tampoco organizar mis redes sociales (para eso ya solo uso Hootsuite). Podría hacer más, como adjuntar la URL de la campaña enviada a la tarjeta correspondiente o alguna automatización con Zapier, pero tal cual te lo he explicado me funciona muy bien.

Solo me queda animarte a suscribirte a mi newsletter, especialmente hoy que celebro el envío 600 comentando los enlaces que me han enviado las personas que la reciben. Es tan sencillo como dejarme tu email en el siguiente formulario:

* Obligatorio

En cumplimento del RGPD, se te informa que Eva Sanagustín Fernández (yo misma y nadie más que yo misma) usará la información que proporciones en este formulario para enviarte mi newsletter Content News. Por favor, marca la siguiente casilla si aceptas:

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