La Blogosfera de los Contenidos

Hace ya un tiempo que se ha demostrado que los contenidos encajan en demasiadas estrategias y tácticas como para que destaquen lo suficiente. Quizá por eso me vengo quejando de que hay pocos blogs que traten a los contenidos con suficiente atención entre sus posts, lo que provoca que cueste encontrar recomendaciones de blogs sobre contenido en castellano. Y, puestos a encontrar un tercer motivo, casi todo lo que se envía al grupo de LinkedIn dedicado al marketing de contenidos está dedicado a otro tema. La Blogosfera de los Contenidos es un proyecto personal que tiene como objetivo solucionar todo esto, aunque sea un poquito.

¿Qué es la Blogosfera de los Contenidos?

Una blogosfera es una agrupación de un blogs, normalmente bajo un mismo tema aunque también puede ser por idioma o país. En este caso, la Blogosfera de los Contenidos es un directorio de blogs que tienen a los contenidos como protagonistas.

Si ya tienes curiosidad y no quieres leer más explicaciones, visítala en Notion.

Directorio de la Blogosfera de los Contenidos

¿Qué blogs incluye?

Primero, lo básico: solo blogs que hablen de contenidos. Entonces, ¿qué se entiende por «contenidos»? En principio, ocho categorías:

  • Content strategy: planificación, voz y tono, gobernanza, departamento de contenidos
  • Content marketing: creación de piezas enfocadas a la audiencia
  • Content curation: recopilación y recomendación de contenidos de terceros
  • Copywriting: redacción de artículos y de copy enfocado a la venta
  • Contenido multimedia: creación de infografías, vídeo, podcast
  • Branded content: contenido de marca, no publicitario
  • Storytelling: narrativa aplicada a la empresa
  • Narrativas transmedia: historia multiplataforma con piezas conectadas

Para incluirlo en el directorio, cada blog ha de tener al menos una categoría para alguno de estos temas. Así, cuantas más categorías relacionadas tenga, más centrado estará en los contenidos.

Como decía al principio, los contenidos se mezclan con otros temas así que, para evitar ser un directorio de blogs de marketing, SEO, UX o cualquiera de los otros temas indirectamente relacionados con los contenidos, al menos la mitad de los posts deben ser de alguna de las categorías previas.

Además, los blogs deben actualizarse al menos 1 vez al mes y, puestos a buscar aún más la utilidad para este mercado, gestionados por un blogger (blog profesional) o empresa (blog corporativo) ubicados en España (sin importar el idioma).

¿Qué información se incluye en la Blogosfera de los Contenidos?

La ficha de cada blog incluye la información básica del directorio: nombre, autoría, URL, RSS, temáticas, tipo de blog, idioma y si están actualizados (pretendo repasarlos cada cierto tiempo para confirmar que aún merecen estar en la Blogosfera de los Contenidos).

Ficha de mi blog en la Blogosfera de los Contenidos

He añadido una información que me parece interesante, pero que extrañamente algunos ocultan (como si eso los hiciese atemporales): el año del primer post. Creo que la experiencia aporta valor y por eso es uno de los criterios para ordenar los posts de la lista principal del directorio. Con los 25 blogs que hay ahora mismo, la media está en 2014 aunque el 24% están desactualizados.

25 blogs con los contenidos como protagonistas. Clic para tuitear

Más adelante añadiré a la base de datos otra información, como redes sociales, podcasts y newsletters si es que lo tienen.

¿Me ayudas a encontrar blogs sobre contenidos?

Tengo varias ideas para el futuro del proyecto, pero lo fundamental es identificar a ¿todos? los blogs que entran de esta categoría. Tristemente, creo que no son muchos así que con tu ayuda creo que podemos conseguirlo.

De hecho, si me he decidido a lanzar la Blogosfera de los Contenidos hoy es porque el 31 de agosto se celebra el Blog Day: una fiesta que los que llevamos unos cuantos años por aquí celebrábamos recomendando 5 blogs (sí, antes del follow friday ya se hacían estas cosas). Así que te reto a revisar tus feeds y redes sociales para identificar algún blog que cumpla con los requisitos y dejes un comentario para proponerlo (o me contactes en privado).

Cuando consiga ampliar suficiente el directorio, habrá otras novedades como elegir los mejores posts o seguirlos de forma unificada. Lo iré contando en mi newsletter y Twitter.

Pásate por la Blogosfera de los Contenidos y sugiere algún blog o déjame tu opinión: entre todos haremos un proyecto mejor.

523 newsletters enviadas en 10 años

El 16 de agosto de 2010 envié mi primera newsletter: sí, justo hoy hace 10 años. Puedes imaginarte que han cambiado mucho las cosas en esta década, pero cada lunes a las 10h ha salido directa a la bandeja de entrada de mis suscriptores. Sin falta. Sí, también la envío en verano (lógico si la estrené en pleno agosto) y, cuando hace falta, hasta la preparo con antelación para no faltar a la cita. Mañana saldrá la número 523 con un típico especial de agosto.

En estos 10 años, el número de suscriptores ha ido variando, igual que el formato de envío, pero se mantienen los objetivos:

  • Divulgar el buen uso de los contenidos (mi prioridad cuando la empecé porque el marketing de contenidos todavía era un desconocido).
  • Captar nuevos lectores para mis libros de contenidos (más que vender mis servicios, sí).
  • Mantener el contacto con clientes y alumnos (en realidad, siempre me ha parecido más un beneficio, nunca me lo he tomado como un objetivo directo).

Está claro que mi newsletter me ayuda a vender algún que otro libro y también a retener a algún cliente, además de mantenerme al día y de servirme para reciclar contenidos en mis redes sociales. Pero en ningún momento pensé en monetizarla directamente y sigo sin pensarlo. Después de 10 años enviándola, no pienso en buscar vías para compensar el tiempo que le dedico cada semana.

Una vez más, siento que voy en contra de la tendencia porque parece que se lleva lo de rentabilizar la newsletter. La cronología que me lleva a decir esto: las audiencias en otros canales son ingobernables y salen cada vez más caras; se buscan fórmulas para crear y engrosar listas propias a base de lead magnets y cualquier otra forma de pagar con el correo electrónico; empiezan a enviarse newsletters cur(r)adas hasta que alguien se da cuenta del esfuerzo que supone mantener la constancia y, sorpresa, tener el correo ya no les parece suficiente así que, se supone que para mantener la calidad, se buscan ingresos.

Repasando entre las que leo (y de paso las recomiendo), hay varias opciones para ganar dinero enviando una newsletter:

Rentabilizar también puede ser que te ayuden a conseguir nuevos seguidores, por eso animar a compartir la newsletter es un estándar (de nuevo voy contra la tendencia porque he quitado esta opción desde el rediseño más reciente). Para los que buscan algo más creativo, SinCódigo utilizó un sistema de referidos para desbloquear el acceso a un contenido exclusivo. Por cierto que en su misma web puedes encontrar un tutorial para gestionar los patrocinios de tu newsletter con Airtable.

Ejemplos de monetización de newsletters. Clic para tuitear

Son todas formas respetables, como las de querer recuperar los gastos que supone un blog, pero no son para mí. 10 años después, sigo viendo mi newsletter como la vía para enviar ideas que me parecen interesantes y sí, de tanto en tanto, alguna línea de promo. Trato a mis suscriptores de forma preferente (ya no exclusiva) y ninguno está obligado a recibirla (mis ebooks se pueden descargar libremente y el enlace a darse de baja está en cada envío). Intento crear una relación con ellos (gracias a todos los que las contestan con algún comentario) así que, repito, no me interesa sacar más beneficio que apoyar mi marca personal.

Siempre digo que un blog es una apuesta casi obligada para la gran mayoría de empresas, pero en segundo lugar está la newsletter. Aunque yo no gane nada, tengo claro que sirve para vender y no solo fidelizar. Aquí va la línea de promo del post: si te animas a empezar la tuya desde cero, puedo ayudarte a orientarla y redactarla.

Un par de artículos relacionados para terminar de motivarte: 17 cosas que ha de tener una newsletter y 50 lecciones de alguien que ha enviado 50 (suerte que no he escrito algo así después de 523 envíos porque te quedaría mucho por leer).

Media News S31 A20

Aunque solo sea para sentirme (virtualmente) de vacaciones, mi blog se toma un descanso, pero siguen mi newsletter y mis redes. El 31 de agosto vuelvo con una novedad que espero sirva para reforzar el valor que tienen los contenidos en este mundillo.

Televisión
Durante los últimos meses, he pensado mucho en «La ventana indiscreta«. Cuando la volví a ver al principio del confinamiento, me di cuenta que tendrían que cambiarla mucho para que se pudiese hacer un remake. En la película de 1954, en cada ventana ocurre algo diferente, como en el 13 de la Rue del Percebe. Ahora, cada vez que me asomo, veo lo mismo: reflejos de pantallas. Sea al ¿fresco? del balcón o desde el sofá, lo único que veo es gente mirando móviles o televisores: videollamadas, juegos en primera persona y algún que otro presentador, también algún reflejo que no acierto a saber qué es. Pero sí sé que cada uno diferente así que mis vecinos ya no ven todos el mismo canal.

Cine
La industria está cambiando: rodajes, estrenos, distribución, festivales… Lo sentimos a pequeña escala porque aún lo estamos viviendo, pero en la historia del cine se tendrá que explicar la pandemia para entender estos cambios. Si los comparamos con «la normalidad anterior», son importantes. Vale, no tanto como la llegada del cine sonoro, pero sí que nos va a llevar a otro tipo de industria porque, si cambian los espectadores, cambia todo. Dentro de unos años, lo recordaremos como cuando ahora vemos películas históricas porque han ganado premios o fueron pioneras en alguna técnica. Aún estamos a tiempo de decidir si nos gusta o no, pero parece tan inevitable como «la nueva normalidad».

Internet
La privacidad es algo que preocupa mucho online, pero que no parece quitar tanto el sueño en el mundo físico. Quizá sea porque para vivir (gratis) online se nos pide expresamente que dejemos rastro y en lo presencial no tanto. Pero también esto está cambiando y ambos mundos empiezan a contagiarse, para lo bueno y lo malo. Supongo que era inevitable que todo se mezclase, pero hubiera preferido que fuese habiendo aprendido algo de los fallos de cada uno. Imitar situaciones es el camino fácil y así no se solucionan los problemas, solo se heredan y hasta se amplifican porque no se está preparado.

Publicidad
Tres noticias para recordar dónde y cuándo estamos. 1/ La publicidad de mascarillas ha llegado también al buzón de mi casa, como si fuese un anuncio de pizza o sushi. Eso sí, lleva a una tienda online. 2/ Los que quieran que el 2020 se termine de una vez estarán encantados de celebrar ya la Navidad. Se le ha ocurrido a Burger King y es perfecto para un año tan raro como el que nos está tocando vivir, pero yo prefiero guardar mi espíritu navideño para más adelante. 3/ Una de mis últimas vacaciones fue a Islandia así que me parece perfecto acabar este post con la campaña que invita a gritar para transportarte allí.

[Contenidos] Cómo escribir posts atemporales

El contenido atemporal debería formar parte de cualquier plan de contenidos, sobre todo del que aún no tiene claro los objetivos. Ahora que se avecina el descanso de agosto (o en cualquier otro momento de calma), puedes aprovechar para repasar tu plan o para adelantar faena y escribir las piezas atemporales.

El contenido atemporal debería formar parte de cualquier plan de contenidos. ¡Descubre cómo escribirlo! Clic para tuitear

¿Fecha sí, fecha no?

La redacción de posts atemporales es casi opuesta a una pieza de actualidad porque hay que ocultar las referencias directas a cuándo se está escribiendo. Te he dejado un ejemplo de esto en el párrafo anterior: he puesto «ahora» y «agosto» en la misma frase, lo cual encaja porque lo estoy escribiendo a finales de julio y será cuando la mayoría de personas lo leerán (¡hola!). Pero si estás leyendo este post en octubre o marzo, quizá te haya sonado extraño. Aún así, no deberías dejas de leer porque el tema sirve para cualquier momento de calma.

«El jueves pasado se publicó», «el próximo domingo» o «esta semana se celebrará» son indicadores relativos al momento de lectura. Para hacerlo atemporal, es mejor indicar fechas concretas (absolutas) como «el 16 de agosto». En los posts de actualidad ocurre todo lo contrario, pero ten siempre presente que lo atemporal dura más.

Es un buen momento para recordar que un post atemporal no lo es por esconder la fecha del post, aunque haya quien utilice este truquillo que tan incómodo resulta algunas veces. En mi opinión, la fecha de publicación no debería ocultarse porque da contexto a lo que se ha escrito. Incluso en temas que no dependen de la actualidad, pueden salir nuevas referencias.

Un post no se convierte en atemporal por quitar la fecha de publicación. Clic para tuitear

¿Los enlaces caducan?

Esto nos lleva a mi siguiente recomendación para escribir un post atemporal: vigila a qué enlazas. Vuelve al primer párrafo: he puesto tres enlaces, dos de ellos a posts de este año. Aunque quitase la fecha de mi post, alguien que lo lea dentro de un par de años (¡hola, lector del futuro!) podría llegar a la conclusión de que no es posterior a 2021 porque no hay links más recientes. Si, además, pongo un enlace a un artículo claramente temporal, será más evidente el desfase.

Por eso, lo más sencillo es quitar los enlaces (y comentarios porque también tienen fecha). Es una solución extrema para mi gusto porque pone en peligro la credibilidad del artículo. La solución es enlazar a otros contenidos atemporales o los que se van actualizando. Por ejemplo, en lugar de poner un link a una única noticia, poner la cronología de seguimiento en tiempo real. La Wikipedia es otra apuesta segura porque no cambia las URL y se mantiene al día.

Los enlaces en un artículo pueden descubrir su fecha de redacción. Clic para tuitear

Títulos temporales

Tanto los enlaces como el título pueden escribirse al terminar la redacción del post. Eso sí, has de tener en cuenta que hay títulos más atemporales que otros. Sigo con ese mismo ejemplo: ¿»cómo escribir un post atemporal» o «por qué escribir un post atemporal»? Son enfoques diferentes, uno más táctico y el otro más estratégico. Me he quedado con el primero porque sabía de qué quería que tratase el post, aunque en la misma línea hay otros posibles tipo «X trucos para escribir un post atemporal» o «X recomendaciones para que tus posts duren más».

El problema es que los números tienen fecha de caducidad: si buscas en Google (fuente principal para el contenido atemporal), confiesa que te quedas con el que tenga el título con el número más alto. ¿Por qué quedarse con el post de 5 trucos si un link debajo hay uno con 10? Para conseguirlo, es fácil recurrir a adjetivos tipo «imprescindibles» o a un clickbait como «te ahorrarán horas de escribir». Cada redactor tiene sus preferencias que, por cierto, también se pueden utilizar como recurso dentro del propio artículo: la actualidad suele ir llena de «las últimas novedades de 2020», pero no en lo atemporal.

Los títulos de posts temporales suelen ser tácticos e incluir números. Clic para tuitear

Para que un post se pueda leer igual de bien hoy como dentro de un año, está claro que lo más importante es elegir bien el tema. Pero los redactores también tenemos que esforzarnos en escribirlo de manera que se disimule su caducidad.

En «Marketing de contenidos» tienes todo un capítulo dedicado a la redacción de piezas. Por cierto, un libro también caduca, por mucho que se intente lo contrario al escribirlo. Por eso en febrero de 2020 hice la actualización de la edición de abril de 2013.

Media News S30 A20

Cine
Llevamos meses leyendo sobre retrasos en los estrenos de películas, demasiados. Quizá por eso hay quien se atreve a tomárselo con humor, aunque hay más que hacen lo contrario porque saben lo que supone. Ha llegado un momento en que la Noticia (sí, con mayúscula) será el estreno de la peli que acabe con la sequía de las salas de cine. No está nada claro que sea «Tenet» como Nolan quería, pero espero que pronto haya unas cuantas que nos lleven al Cine (sí, también con mayúscula). Ahora bien, en las películas de esta nueva realidad, ¿los actores llevan mascarillas y mantienen la distancia física? ¿Han cambiado los temas o siguen siendo los mismos? Como mínimo, ha afectado a la duración de las películas.

Publicidad
En los últimos meses, las mascarillas han saturado los feeds publicitarios de las redes sociales, pero prepárate porque ya han llegado a la tele. Hasta hace unos días, aún no había visto que diesen ese gran salto (por inversión más que nada). De hecho, todavía (casi) no hay anuncios en que los actores llevan mascarilla. Aunque continúan los mensajes positivos y se han incorporado las campañas turísticas nacionales, poco ha cambiado el resto. Estas dos cuestiones llevan fácilmente a requeteconfirmar que la publicidad televisiva va atrasada respecto a la digital. ¿Será porque no saben qué decir o porque son campañas «pasajeras» y prefieren ahorrar?

Televisión
¿Has usado hace poco el botón de Google «Voy a tener suerte»? Parece que pocos lo hacen y tiene un coste mantenerlo. ¿Qué tiene que ver esto con la tele? Pues que Netflix está probando un botón llamado «Reproduce algo» que viene a ser la selección aleatoria de una serie o película. Y, claro, yo me pregunto si realmente es random o hay un algoritmo detrás para ponerte el equivalente al «primero de la lista» como hace Google. Lo de «algo» es suficiente abstracto como para incluir tanto «lo que Netflix quiera» como «lo que más gente ve» o incluso «lo que nadie ha visto». El catálogo es amplio, tanto como para invertir demasiado tiempo en encontrar algo, pero ¿fiarse de un algoritmo a ver si «hay suerte»?

Internet
Sigo con Google y la «suerte» de su botón, pero antes un par de cosillas. 1/ Cuenta Rafa en LinkedIn que, según los datos de su plataforma, el 70% de las visitas de una web no quieren comprar, solo tienen curiosidad. Y 2/ Lucas nos pregunta si nos cansan las publicaciones que buscan a la desesperada la visibilidad de la interacción. Entonces, si solo tengo ganas de navegar sin rumbo, tiene sentido utilizar el botón «Voy a tener suerte». Y, si igualmente tengo curiosidad por un recurso, no me importa que me cobren «un poquito» por conseguirlo. Todo es por curiosidad, pero ¿qué pasa cuando queremos comprar y no nos sirve ni el primer resultado ni el recurso barato? Hace falta un customer journey.