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Cine
Hay noticias interesantes esta semana pero las dejo para próximas porque, sin duda, la película “Logan” merece toda mi atención. Ya sé que hay muchas críticas por ahí, pero no puedo evitar recomendarla también desde aquí. Me gustó, sí. Tiene los ingredientes para que te guste también a ti, seas fan o no de la saga, te interesen o no los súper héroes. Claro que para los que hemos seguido las andanzas del personaje en las otras películas, esta última aparición de Hugh Jackman es de lo mejorcito que se ha hecho. Tiene cierta decadencia, la acción habitual pero también ternura y alguna sorpresa. Dos apuntes sobre los otros protagonistas: hace unos años, Dakota Fanning hubiese hecho un papelón y Patrick Stewart demuestra que hasta siendo secundario puedes dejar huella.

Internet
Sin buscar nada en concreto, simplemente leyendo, he encontrado estos días dos enlaces que demuestran que en Internet los directorios y agregadores siguen siendo importantes. Por un lado, en El País avisan de un buscador global de libros en todas las bibliotecas públicas (así he descubierto en cuáles están mis libros). Por el otro, José Luis tuitea sobre un directorio de bots que ya indica desde su propio nombre que hay uno para cualquier cosa (viendo algunos destacados parece que lo han elegido bien). Hablando de content curation, la parte de agregación y automatización es la que siempre se lleva más críticas, pero hay situaciones en las que resulta muy útil. De momento, al menos en los ejemplos de hoy, hay una intervención humana que previamente ha etiquetado los recursos para asegurarse de que ningún bot los aprovecha de malas maneras.

Publicidad
Los que primeros tienen la idea ¡y la implementan! son los que consiguen llamar más la atención. Los medios tradicionales siguen estando ahí pero no se puede negar que los sociales son los que más juego dan para probar nuevas oportunidades. Los de Ikea lo han demostrado aprovechando las Instagram Stories para vender colchones. Seguro que más de uno se siente identificado con la premisa: antes de ir a la cama, muchos consultan las redes sociales así que es una buena oportunidad para intentar dormirles contándoles una historia. Lo que podría verse como algo negativo (¿una marca que aburre a su audiencia?), en realidad, es positivo: ¡se duermen con la marca!

Televisión
Hacer zapping y ser capaz de identificar el canal por el programa que están dando debe ser tan buena noticia para los programadores como si alguien identifica a la productora de una película. A veces pasa, otras no. Con lo que emiten en canales tipo MTV es fácil: tienen una línea tan marcada que solo a ellos se les podría ocurrir llevarse al abuelo de juerga. Pero luego hay líneas difusas: hace unos días, en 3 canales diferentes hacían 3 películas de la saga Fast & Furious; y ayer mismo se encadenaban en Axn y Fox las series “NCIS” original y la de Nueva Orleans. Mientras Mediaset se vincula a los millenials, el resto de targets nos movemos de un canal a otro intentando configurar una televisión a nuestro gusto. Suerte que es fácil con tanto canal.

[Contenidos] Estamos en el aire, amigo (breve historia del vídeo en directo)

Hace tan solo 3 meses escribía una historia de las historias sociales con motivo de la llegada de Instagram Stories. Era cuestión de tiempo que hiciese un post similar al de hoy porque, una vez tienes algo que contar, ¿por qué no explicarlo en directo? Sin duda, el vídeo en vivo está siendo la estrella de los últimos meses de 2016.

Quizá todo empezó con la primera retransmisión de televisión o con el primer móvil con cámara, pero ya está claro que los smartphones son pequeñas emisoras audiovisuales. Cualquiera es un reportero ENG y puede contar su visión de la realidad a quien esté dispuesto a escuchar. Solo hace falta una buena conexión, tener la app instalada, un micro más o menos digno, ¡y a emitir en directo!

Ustream permitía esto mismo allá por 2007 (en 2016 fue comprada por IBM) pero aún faltaban unos cuantos años para que la retransmisión en vivo estuviese al alcance de cualquiera. Fue en 2015: Meerkat iniciaba entonces su andadura, un poco antes que Periscope pero finalmente éste ha sido el que ha ganado la batalla.

De hecho, aunque Periscope es propiedad de Twitter, éste ha lanzado hace solo unos días Twitter Live: entra en la app, dale al botón de redactar tuit y debajo de la pregunta “¿Qué está pasando?” encontrarás el botón “En directo”. A mí entonces me obliga a instalar Periscope antes de realmente empezar, aunque dicen que no es necesario tenerla.

Mientras, Facebook miraba de reojo porque en abril de este año lanzó Facebook Live. Es igual de simple: solo has de entrar en la app, darle al botoncito de “Directo” de la caja que te pregunta “¿Qué estás pensando?”, elegir quién puede ver la transmisión, describir el vídeo y darle al botón de “Transmitir”. El Live Map te permite ver vídeos en directo de quienes lo hagan públicamente: la privacidad es importante en según qué vídeos.

Siguiendo con Facebook, Instagram también permite la opción de contar historias efímeras en vídeo directo desde el mes pasado. Es la gran diferencia de Instagram Live respecto a las otras opciones: emites pero no se conserva en tu perfil, desaparece en cuanto dejas de transmitir. Así que hay que estar atento y cazar los vídeos al vuelo (o por la notificación que recibes si tus contactos la utilizan).

¡Y todo con ese aparatito que se usa(ba) para llamar!

Por cierto que Google parece que sigue llegando tarde a la fiesta social: hace unos meses movió los Hangouts en vivo a YouTube Live y dicen que está trabajando en YouTube Connect para competir con Facebook y Twitter… quizá en breve tenga que actualizar este post para añadir la noticia.

Pero, como viene siendo habitual y sin importar el canal, lo que importa es el contenido: ¿qué historia quieres contar? Como se preguntaba Eduardo Arcos en la época de Periscope: ¿nuestra cotidianidad es interesante?

[Contenidos] Cuéntame algo, amigo (breve historia de las historias sociales)

Créeme si te digo que he borrado 2 formas diferentes de empezar este post. Ésta es la 3ª y creo que la mejor porque describe perfectamente lo que quiero contar hoy: este proceso de ordenar ideas tan maravilloso que llamamos escribir no siempre es fácil. Básicamente porque requiere tener claro antes qué se quiere explicar. Podemos empezar soltando palabras, sin ton ni son, pero tarde o temprano deberíamos encontrar un hilo argumental que nos guiase, a escritores y lectores. Hablo de palabras porque es la unidad básica de mi profesión pero sirve para todo tipo de contenidos y, de hecho, sobre todos ellos trata mi post y cómo gracias a los contenidos sociales hemos recuperado la ilusión por contar lo que pasa a nuestro alrededor.

La historia que quiero contarte empieza en 2010 (o quizá antes, pero no importa la fecha exacta). Hace 6 años, empezó a funcionar una herramienta llamada Storify que permite ordenar elementos cronológicamente. Éstos pueden ser de todo tipo: tuits, vídeos, fotografías, presentaciones, webs… Es una forma básica de historia, podría empezar con un “Érase una vez” y terminar con un “Fin”. Suele utilizarse como herramienta de content curation, aunque no necesariamente has de utilizar contenido ajeno para contar algo (afortunadamente, todo queda bien acreditado en cuanto a fuentes de información).

También por aquella misma época, Google estrenaba su Stories. Haz tu  propia historia de búsqueda, nos proponía. Ésta consistía en crear un vídeo a partir de 7 expresiones y los resultados que daban. Era una excusa para probar sus diferentes tipos de búsqueda (web, imágenes, tienda…) pero lo vendían como un hito del storytelling. A tanto no llegó porque esta opción ya no existe pero sí que permite ver claramente la diferencia entre buscar por buscar y tener un guión previo para contar una historia.

Un personaje que empezó como secundario pero que hoy ya es protagonista para muchos entró en escena en 2011: Snapchat. No interesó a todos porque también Google+ y Pinterest salieron por entonces y se llevaron toda la atención. Pero hoy no se puede negar su importancia porque ha inspirado a unos cuantos. Primero fueron fotografías efímeras y en 2013 llegaron las historias efímeras. El concepto parece opuesto a la lógica (¿una historia que se olvida?) y por eso quizá hace poco crearon Memories, para almacenarlas.

Por su parte, los grandes veían que tenían mucho contenido almacenado y se les ocurrió que también podían aprovecharlo para animar a sus usuarios a contar algo más profundo que solo el típico bla bla bla de las redes sociales. Empezó Twitter con sus Custom timelines o Collections, justo el mismo año en que Storify era comprado por Livefyre (2013). De hecho, parecía que le estaba haciendo competencia directa porque sus funcionalidades eran muy similares. Hoy solo se puede acceder desde TweetDeck lo cual indica que es un desarrollo, digamos, poco desarrollado. [Actualización 28 de septiembre: Twitter lanza Moments con las mismas funcionalidades básicas que Collections y Storify].

Esta historia da un salto en el tiempo de unos cuantos años hasta llegar al actual y encontrar los movimientos de un protagonista principal. Facebook estaba al acecho, esperando ver qué pasada con esta ¿nueva? moda de contar historias y a principios de 2016 se sacó de la manga su Canvas. Le debió poner ese nombre para disimular pero básicamente es lo mismo: coger elementos y crear una historia. La gran diferencia es que lo orientan a un uso publicitario, como no podía ser de otra forma en esta red. Se puede utilizar fuera de Facebook Ads pero está concebida como una herramienta para crear landing pages, incluyendo un botón de llamada a la acción.

Y llegamos a las Instagram Stories que solo tienen unos meses de vida. Son las más nuevas y por eso aún se las está juzgando y comparando con las de Snapchat. No sabemos todavía cuál será su papel en esta historia pero está claro que viene bien recomendada por su padre Facebook y que ha tenido tiempo de aprender de los otros personajes.

Esta breve historia de las historias sociales no termina aquí porque lo más probable es que aparezcan otros actores o los actuales cambien. Y es que hay muchas formas de contar una historia: con la piezas que tienes a mano, buscando las que se adecúen a lo que quieres contar, creando las piezas en ese momento, usando las que tenías guardadas… Lo que hacen estas herramientas es, simplemente, facilitarnos la manera en que las contamos a nuestros contactos (por algo son historias sociales).

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