Media News S23 A24

Televisión
Leía hace unas semanas sobre la batalla por el access prime time y las nombres que llegarán la próxima temporada (a la vuelta del cole) y no puedo evitar recordar mi época universitaria cuando hablábamos de franjas horarias. Así de lejos (ejem, ejem) me suena la idea de competir por audiencia. Entre grabadores y canales a la carta, el pastel es más pequeño y quizá por eso la guerra me parece más insignificante. Las audiencias todavía tienen peso, no lo niego, pero siento decir que no me representan. Así que pueden estrenar lo que quieran que puedo ver los dos o tres programas cuando quiera… ¡si es que quiero!

Internet
Los algoritmos de las redes sociales cada vez tienen menos de sociales o más, según lo que se entienda por «social». Si crees que es la gente que sigues, vuelve a pensar. Lo que te muestra el algoritmo es lo que cree que te gustará. Esto puede ser sinónimo de lo más visto en general o por gente como tú, si es que eso puedo almacenarse hoy en día en una cookie. Piénsalo bien: cuando entras en Instagram, por ejemplo, ¿miras tu feed o vas a explorar a ver qué encuentras? Quizá una mezcla de las dos, según te apetezca. A mí me pasa también en X/Twitter y hasta en LinkedIn: a veces apetece descubrir contenidos nuevos.

Cine
Idea para que alguien desarrolle (acepto encantada posibles pagos de explotación): ocultar las películas que ya has visto en cualquier plataforma para no tener que pasarlas mientras buscas qué ver. Ideal, claro, poder marcar también las del cine y de tu DVDteca. Estaría bien poder marcarlas automáticamente a medida que las ves, repito, en cualquier plataforma. Este nivel de colaboración me parece imposible hoy en día, pero sería de gran ayuda para evitar dedicar varias horas a la semana a decidir en qué invertir la siguiente hora de tu tiempo antes de irte a la cama. Además, ¿qué hay más smart que una tele así de práctica?

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Hace unos días se hablaba del par de conciertos de cierta cantante y cómo las marcas se habían subido al carro para promocionar sus marcas, incluso aunque no fuesen sus patrocinadores. Esta semana, el rumbo ha cambiado hacia un par de influencers que se graban pasándolo bien con un producto, aunque fuese solo mostrándolo más que consumiéndolo. Ha sido un constante desfilar de opiniones sobre ambas noticias… así que aquí estoy yo también diciendo la mía, pero más que opinando si han cobrado o no, pensando en qué otros temas se volverían relevantes si alguna de ellas los iniciasen.

Media News S20 A24

Televisión
Eurovisión es un espectáculo televisivo que cada año busca nuevos retos visuales. Lo más innovador fue un par de segundos que parecieron imitar la realidad aumentada proyectando un par de animales. Se lo perdieron a pie de escenario, aunque supongo que pudo verse en las pantallas que tenían distribuidas. Pero quienes estuvieron allí vieron detalles que desde casa solo hemos podido captar gracias a algunos vídeos que corrieron al día siguiente. Así se ven a los que cambian escenografía, pero también a los cámaras que consiguen meternos en una canción o saber qué programa se usó en la realización.

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La polémica de estos días sigue siendo la de Dorsia y Dove, es decir, una marca que acaba retirando su campaña y otra que ve cómo la meten en el debate sin comérselo ni bebérselo. Y es que los algoritmos no siempre juegan a favor de enterarse «de lo último»: todavía veo gente que se queja de la primera y felicita a la segunda, sin saber que ¿ya es pasado de la publicidad? Los anuncios tienen una vida bastante corta, quizá porque la exposición y la atención es menor o porque mañana habrá otra polémica que al final parece que es lo que quieren las marcas porque es la única forma de destacar. Lástima.

Cine
Una de nostalgia que hasta puede relacionarse con el párrafo anterior porque, ¿cuánto tiempo se recordará la lona de la discordia? Quizá hasta la próxima que venga, pero ¿y dentro de 40 años? Viendo las películas que se estrenaron en 1984 y cuántas de ellas se consideran clásicas, la pregunta es: ¿es posible que pase lo mismo si en 2064 alguien revisa los estrenos de este mismo fin de semana, por ejemplo? «Amigos imaginarios», «Disco, Ibiza, Locomía», «Lo que sucede después»… no sé si alguna de ellas pasará a la historia del cine como ocurrió hace cuatro décadas, pero yo prefiero repasar mi DVDteca.

Internet
La gala Met es otro gran evento que el mundo de la moda espera como ganas, aunque tiene poco interés en lo que a realización o fotografías se refieren (tenemos muchas otras alfombras rojas durante el año, aunque menos creativas). Lo que sí resulta interesante es el volumen de menciones en redes sociales. X/Twitter tiene su propio sistema de medición con el numerito debajo de la palabra que es tendencia y ver el total al terminar el día da una cierta perspectiva. Como con Eurovisión o la lona que toque, se sigue hablando pasado el momento oficial, pero no necesariamente sale del canal en el que se inició.

Media News S29 A23

Cine
Con la huelga de guionistas y actores generando titulares cada día, resulta muy oportuno ver cómo hay quien juega con la IA para rellenar planos horizontales y convertirlos en verticales. A golpe de clic, todo es posible… aunque innecesario. Así no es como se concibieron, ni como el resto del mundo las vieron. ¿Se puede considerar una mejora que justifique el cambio? A mí no me lo parece, igual que tampoco entiendo que se cambien películas del siglo pasado para adaptarlas a los gustos actuales. Hagamos nuevas que nos describan en lugar de modificar el pasado. El arte representa una época, no todas a la vez.

Televisión
Otra más de IA: por FleetStreet me entero de que RTVE ha resucitado a Ernest Hemingway para poner un toque histórico a la retransmisión de los San Fermines. El resultado es bastante curioso (un ejemplo), aunque me genera una cierta inquietud porque «corresponsal en el tiempo» da para mucho. No solo porque me recuerda a cierto Ministerio, también porque abre camino a que otras personalidades reaparezcan para comentar/comparar tiempos pasados con los actuales. ¿Disfraces, maquillaje? No, solo una IA demostrando que puede revivir a cualquier persona si tiene suficientes datos sobre ella.

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Siempre me ha parecido que la publicidad de guerrilla no se lleva en este país. No digo que no haya ejemplos, alguno se puede encontrar, pero la mayoría pasan en otra ciudad. Sí, «pasan» porque no es algo convencional ni tan sencillo como colgar una lona y esperar a que la fotografíen. Dos ejemplos relacionados con el transporte público: 1/ pestañas Maybelline en Londres para metro y bus, lo que implica crear un soporte en la calle y en la parada. Y 2/ por la newsletter de Cristina Juesas llego a este sushi en Moscow que, sea fake o no según algunos comentarios, confirma que el papel lo aguanta todo, pero no la realidad.

Internet
Estos días en que las autorespuestas de fuera de la oficina se coleccionan, me pregunto si el equivalente en redes sociales es el «Estado». ¿Es suficiente con silenciar a alguien en WhatsApp para que piense que estamos de vacaciones o mejor ir poniendo fotos veraniegas para que sepan que no vamos a contestar porque, de repente, con el calor de agosto, somos conscientes de que se puede usar para otra cosa que no sea atender a mensajes de trabajo? Claro que ahí está el «última conexión» que nos delata o el doble check azul que nos deja aún peor porque implica que hemos caído en la tentación… para ignorarla.

Media News S09 A19

Internet
Los pioneros no entienden de normas porque las están creando sobre la marcha. Sus experimentos (y tropiezos) ayudan y motivan a otros a seguir su camino. Entonces es cuando se intenta estandarizar ese recorrido porque ha pasado el tiempo suficiente como para recopilar información y porque cada vez hay más caminantes. Y, poco a poco, lo que empezó siendo un viaje solitario se convierte en destino turístico de primer nivel. Funciona así en muchas situaciones, también en Internet. Los que experimentaron con lo se suele llamar viral señalaron una vía que, desde la distancia, es mucho más fácil de evaluar. Pienso en ello al leer sobre alguien especializado en crear falsos virales: un par de trucos y ya está hecho, ¡qué fácil es ahora!

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Ver un anuncio por primera vez es irrepetible, como una peli o un libro: no se puede repetir verlo sin saber quién es el anunciante. Claro que luego aprecias otros matices, pero la primera impresión es la que cuenta, ¿no? Pues el de Cruzcampo no me ha gustado, no ha conseguido que conecte con eso de «Libera lo que sientes». En cuanto oí «no puedo tuitear» me quedé pegada al canal, eso sí lo lograron. Pero cuando sale el protagonista tumbado en el diván me di cuenta que estaba igual que la psicóloga: no entendía el motivo de su desesperación. Pasaban los segundos y era peor: no me creo nada pero sigo mirando. Tuve la esperanza de que en su web hubiese una versión larga que me ayudase a entender, pero no. Así que la próxima vez, cambio el canal.

Cine
Pasados los Oscars y sus muchos comentarios sobre alfombras, ganadores, perdedores y fiestas varias, me pregunto por qué algunos premios los entrega una persona sola, otros una pareja y en algunos casos hasta más de 2. Sí, las categorías importantes suelen centrarse en 1 persona dándole el premio a otra, la mayoría de las veces quién ganó el año anterior. Pero, ¿por qué hace falta pasar del monólogo al diálogo cuando se trata de premios que alguien considera no tan importantes? ¿Acaso creen que es la única manera de aguantar la gala? No deberían porque por algo se han cargado la figura del presentador. Entonces, ¿qué criterio siguen? Y no solo ellos, cualquier otra entrega de premios sigue un patrón similar.

Televisión
Acabo con los Oscars también en el párrafo televisivo porque su gala es un gran espectáculo que proporciona iguales litros de tinta que los premios. Las audiencias era un tema que generaba debate porque ya desde hacía días por el intento de cuadrar tiempos televisivos. El resultado es que para unos estuvo bien porque aumentó el número de personas viéndola respecto al año pasado, pero para otros estuvo mal porque se queda como la 2ª menos vista. Los datos dejan claro que los telespectadores no están tan despiertos como hace unos años pero también que se pueden hacer mejoras para mantener el interés. Me gustaría escuchar lo que opinan en la AMPAS de estos resultados pero supongo que basta esperar al año que viene para ver qué se inventan.

[Contenidos] 10 años después, la influencia sigue teniendo un precio

Aviso que este va a ser un típico post nostálgico así que, según cuándo te iniciaste en el mundillo del blogging y del marketing online, quizá te suene algo extraño todo lo que voy a contar hoy.

Hace poco más de una década, cuando aún ni se asomaba la crisis económica, había muchas oportunidades para los bloggers. Era porque algunos bloggers empezaban a destacar por congregar lectores ávidos de opiniones reales.

Las agencias no acababan de entender la situación y era fácil que hubiese quejas de empresas, bloggers y lectores disgustados: unas querían buenas reviews sin esfuerzo, otros querían un trato más personal y los otros querían más transparencia. De hecho, uno de los «grandes conflictos» intentó dividir a la blogosfera entre quienes aceptaban publicidad en los blogs y quienes se negaban a dejarse controlar por los anunciantes.

Por entonces, mi blog llevaba ya un par de años activo y los mensajes de agencias eran constantes. Había tantos haciéndolo mal, que cuando alguien se dignaba a entender lo que era la blogosfera, todos lo agradecíamos. Y digo ‘todos’ porque éramos unos cuantos y nos conocíamos casi todos así que, casi sin darnos cuenta, pronto empezó la competición para ver quién publicaba antes o qué se daba a quién a cambio de qué. Tenía que acabar mal la cosa (perdón por el spoiler).

En 2007 publiqué un white paper que, más que manual, casi era un manifiesto: «Buenas prácticas de blogmarketing«. Hoy este documento cumple 10 años y releyéndolo junto con uno posterior de 2009 siento que casi todo sigue igual y los errores se suceden. Sí, aparecieron las agencias especializadas pero algunas lo eran y otras solo lo decían. También surgieron como un gran-bada-boom los medios sociales y con ellos el social media marketing. Así que el blog empezó a competir con los que reunían seguidores en redes y pasamos de hablar de blogmarketing o blogger relations a sufrir el marketing de influencia (primero a lo grande y luego a lo micro), aunque todo siguen siendo RRPP pero con algún .0 detrás para parecer más modernas.

El objetivo de las campañas cambió ligeramente y pasó de querer ser viral (era la palabra de moda) a ser recomendado, mencionado o simplemente enlazado (ahora el link building es lo más). De bloggers comparados con periodistas a influencers tratados como celebrities. Del mail para pedirte que publiques una nota de prensa al «pásame un presupuesto para saber cuánto me costaría que me sacases en todas tus redes». Todo por el bien del marketing.

Hay datos sobre el valor de los influencers y sus contenidos en el marketing. Está claro que son una vía para promocionar tanto productos como piezas propias a las que se quiera dar un alcance mayor o quizá diferente. Pero mi sensación es la misma: aunque alguna buena noticia se oye de tanto en tanto, la cosa no va tan bien como debería después de tanto tiempo practicando. ¡Más de una década!

O quizá sea solo mi imaginación y por eso me gustaría animarte a dejar tu opinión en los comentarios. Quizá dentro de otros 10 años nos riamos un rato leyéndolos, ¿te animas?

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