523 newsletters enviadas en 10 años

El 16 de agosto de 2010 envié mi primera newsletter: sí, justo hoy hace 10 años. Puedes imaginarte que han cambiado mucho las cosas en esta década, pero cada lunes a las 10h ha salido directa a la bandeja de entrada de mis suscriptores. Sin falta. Sí, también la envío en verano (lógico si la estrené en pleno agosto) y, cuando hace falta, hasta la preparo con antelación para no faltar a la cita. Mañana saldrá la número 523 con un típico especial de agosto.

En estos 10 años, el número de suscriptores ha ido variando, igual que el formato de envío, pero se mantienen los objetivos:

  • Divulgar el buen uso de los contenidos (mi prioridad cuando la empecé porque el marketing de contenidos todavía era un desconocido).
  • Captar nuevos lectores para mis libros de contenidos (más que vender mis servicios, sí).
  • Mantener el contacto con clientes y alumnos (en realidad, siempre me ha parecido más un beneficio, nunca me lo he tomado como un objetivo directo).

Está claro que mi newsletter me ayuda a vender algún que otro libro y también a retener a algún cliente, además de mantenerme al día y de servirme para reciclar contenidos en mis redes sociales. Pero en ningún momento pensé en monetizarla directamente y sigo sin pensarlo. Después de 10 años enviándola, no pienso en buscar vías para compensar el tiempo que le dedico cada semana.

Una vez más, siento que voy en contra de la tendencia porque parece que se lleva lo de rentabilizar la newsletter. La cronología que me lleva a decir esto: las audiencias en otros canales son ingobernables y salen cada vez más caras; se buscan fórmulas para crear y engrosar listas propias a base de lead magnets y cualquier otra forma de pagar con el correo electrónico; empiezan a enviarse newsletters cur(r)adas hasta que alguien se da cuenta del esfuerzo que supone mantener la constancia y, sorpresa, tener el correo ya no les parece suficiente así que, se supone que para mantener la calidad, se buscan ingresos.

Repasando entre las que leo (y de paso las recomiendo), hay varias opciones para ganar dinero enviando una newsletter:

Rentabilizar también puede ser que te ayuden a conseguir nuevos seguidores, por eso animar a compartir la newsletter es un estándar (de nuevo voy contra la tendencia porque he quitado esta opción desde el rediseño más reciente). Para los que buscan algo más creativo, SinCódigo utilizó un sistema de referidos para desbloquear el acceso a un contenido exclusivo y Not Boring de Packy McCormick regala camisetas. Por cierto que en su misma web puedes encontrar un tutorial para gestionar los patrocinios de tu newsletter con Airtable.

Ejemplos de monetización de newsletters. Share on X

Son todas formas respetables, como las de querer recuperar los gastos que supone un blog, pero no son para mí. 10 años después, sigo viendo mi newsletter como la vía para enviar ideas que me parecen interesantes y sí, de tanto en tanto, alguna línea de promo. Trato a mis suscriptores de forma preferente (ya no exclusiva) y ninguno está obligado a recibirla (mis ebooks se pueden descargar libremente y el enlace a darse de baja está en cada envío). Intento crear una relación con ellos (gracias a todos los que las contestan con algún comentario) así que, repito, no me interesa sacar más beneficio que apoyar mi marca personal.

Siempre digo que un blog es una apuesta casi obligada para la gran mayoría de empresas, pero en segundo lugar está la newsletter. Aunque yo no gane nada, tengo claro que sirve para vender y no solo fidelizar. Aquí va la línea de promo del post: si te animas a empezar la tuya desde cero, puedo ayudarte a orientarla y redactarla.

Un par de artículos relacionados para terminar de motivarte: 17 cosas que ha de tener una newsletter y 50 lecciones de alguien que ha enviado 50 (suerte que no he escrito algo así después de 523 envíos porque te quedaría mucho por leer).

2 comentarios en «523 newsletters enviadas en 10 años»

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