Entre benchmarking y DAFO anda la competencia

Durante 6 jueves estoy republicando los posts que escribí para el blog de Secuoyas Marketing y que ya no están disponibles. Éste es el 6º y último.

Si hace unas semanas hablaba del usuario como acicate para que la empresa entrase en la web 2.0, hoy me gustaría dedicar mi post al tercero en discordia en este mercado: la competencia.

Fijándonos en lo que hacen otras empresas de nuestro  sector, es decir, practicando el benchmarking, la nuestra también puede sacar enseñanzas que guíen su evolución. Se puede:

  • Aprender del líder: dicho de otra manera, copiar o repetir su fórmula y quizá arreglarla de alguna manera para tratar de adelantar posiciones en una carrera que parecía perdida desde el inicio; seguir unas buenas prácticas que han acabado como casos de éxito.
  • Aprender de los que todavía no lo son: dicho de otra manera, evitar los errores de los otros para no caer en los mismos; tratar de aumentar la distancia entre ellos y acercarse más al grupo destacado.

Parece evidente que una combinación de estos dos aprendizajes nos llevaría a mejores conclusiones pero como acarrea más trabajo la investigación se suele decantar por lo que parece más fácil: imitar el reflejo del campeón.  Aunque, ¿desde cuándo ‘fácil’ es sinónimo de ‘éxito’?

Volvámonos padrinos por un momento y pongamos en práctica eso de “ten cerca a tus amigos, pero ten aún más cerca a tus enemigos”. Y es que para recabar datos de todas las fuentes tenemos que: suscribirnos a sus blogs y newsletters; seguirlos en Twitter, Facebook y allí donde estén; y hasta crearnos las mismas alertas que hemos configurado para nuestra marca con las suyas para descubrir qué se dice de ellos y se debería estar diciendo de nosotros o, al contrario, qué no queremos que se asocie con nosotros.

Antes de tomar cualquier decisión hace falta pues darse un paseo por el mercado para ver las oportunidades y las amenazas que tenemos frente a nuestra competencia porque tan importante es conocerlos a ellos como las fortalezas y debilidades de uno mismo.  Estos cuatro conceptos conforman el conocido como análisis DAFO (o SWOT en inglés) y debería ser un paso obligado para cualquier decisión de empresa.

Muchas estrategias empiezan por una escucha previa a la definición de objetivos pero súbele el volumen al audífono y que llegue hasta tu competencia.

Originalmente publicado en el blog de Secuoyas Marketing (23 de febrero de 2011). ¿Quieres que escriba en tu blog? ¡Hablemos!

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