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Cine
Revisar el título en la programación no siempre es suficiente para saber qué película es la que van a emitir. Estos días me he encontrado varias veces teniendo que entrar en la ficha para descubrir que lo que han titulado de la manera más generalista posible, en realidad, se trata de una 2ª o una 3ª parte. Seguramente no tienen nada que ver entre ellas pero resulta chocante que no hagan un esfuerzo por titular bien la saga. También pienso en ello tras leer el artículo sobre doblaje o subtítulos de Leequid porque, si no traducen bien el título, ¿cómo van a preocuparse de tener un buen doblaje? Sí, hablo de pelis que quizá no tienen mucho presupuesto. A las grandes esto no les pasa porque incluso se les deja el título original y se respeta sus voces.

Publicidad
Ni cuando nos anuncian productos supuestamente futuristas, nos creemos que estemos frente a una revolución. Y eso que ésa palabra suena muchas veces: nuevo y revolucionario puede aplicarse a cualquier cosa que sea mínimamente diferente a la versión anterior. Otra cosa es que en el futuro resulte ser igual de novedoso. Claro que, repasando anuncios antiguos podemos llevarnos una sorpresa, como con el de Telefónica (sí, la antigua Movistar). Se trata de un spot muy diferente a los habituales porque habla del futuro: faltaban 15 años para el 2000. Pero no era por miedo al efecto del cambio de siglo, si no por explicar de una manera que ahora resulta divertida cómo sería y qué aportaría la conexión a Internet.

Internet
En las noches de verano en las que todas las ventanas y balcones están abiertos, es muy fácil cotillear las habitaciones de los vecinos. Antes se veían televisores y aún se ven, pero hay más tablets y móviles. La diferencia está en que con los primeros se ilumina toda la habitación mientras que con los segundos aparatitos inteligentes solo se ve la cara de la persona que lo utiliza. Aunque algunos parecen parte del «Proyecto de la Bruja de Blair«, siempre me da por pensar qué estarán mirando. Es posible que alguna serie, vídeo o quizá estén hablando con alguien o revisando sus redes sociales desde el sofá, tumbona o incluso cama. Está claro que en los 17 años que han pasado del 2000, la conexión ha mejorado mucho.

Televisión
TeleCinco se lleva el trozo más grande de pastel publicitario y no muy lejos le sigue Antena 3, según el informe de Barlovento Comunicación para el año pasado. Hay datos de anunciantes y categorías de producto, pero siguen ganando los de siempre. No varía mucho, ni siquiera aunque se invirtiesen los porcentajes habría alguna diferencia. Son largos minutos de anuncios que nos han olvidar qué estamos viendo. Excepto, claro, cuando hay algún programa en directo porque si se parece, el telespectador podría cambiar de canal y eso no es bueno. El directo y sus correspondientes conexiones van sin publicidad porque lo más seguro es que los anunciantes tampoco quieran aparecer entre malas noticias.

Eva Sanagustín

Redactora de contenidos freelance, también hago planes de marketing de contenidos. Escribiendo en blogs desde 2004. "Pilares del contenido" es mi último libro, ¿quieres leer las primeras páginas en Amazon?

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