[Contenidos] ¿Por qué es importante el nivel de madurez de tu estrategia de contenidos?

El nivel de madurez de la estrategia de contenidos es una manera de clasificar a las empresas según cómo incorporan los contenidos en los procesos de su día a día, los recursos que utilizan para crearlos y distribuirlos o cómo los miden”. Así es cómo defino este concepto en “Estrategia de contenidos. Técnicas para que tu empresa crezca“. Se trata de una adaptación a los contenidos del modelo de madurez de capacidades así que los niveles pueden establecerse en 5 o, como hago en mi libro, simplificarlos a 3: básico, intermedio y avanzado.

Los diferentes niveles de madurez de la estrategia de contenidos son útiles porque ayudan a las empresas a: Read more

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Televisión
Antes de la era digital, las distribuidoras cinematográficas se podían llegar a preocupar de las condiciones en las que se proyectaba una película y enviaban recomendaciones para los operadores. Quizá por eso no me extraña que acabe pasando también en televisión, según cuentan. Es lógico considerando que haya algunas, repito, algunas producciones que son de tanta calidad como algunas, repito, algunas películas. Así se entiende que quieran asegurarse de que el visionado se realiza como es debido. El problema es que no todos los televisores están preparados como sí deberían estarlo las salas de cine. Quizá en el futuro los televisores se controlen a lo “The outler limits” y no tengamos que preocuparnos más de ajustar nada.

Cine
El cine es Historia y no se debería destruir, igual que los libros o cualquier expresión artística como la pintura. Al leer un artículo sobre la digitalización de películas hechas en Afganistán que podrían haberse perdido, inevitablemente recuerdo la sociedad de “Demolition man”, concretamente la emisora de radio que solo emite jingles publicitarios (la escena en cuestión acaba con un gesto muy significativo). También pienso en “El libro de Eli” y lo que hace el protagonista por proteger su fe. Ambas son historias que imaginan el futuro, aunque la primera de forma idealizada (tras una época de destrucción) y la segunda directamente apocalíptica. Así que me alegra que alguien piense en conservar la Historia, en cualquiera de sus formas.

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Cada vez es más raro ver un anuncio de coches sin que al final salga una laaarga serie de complementos de última tecnología que, supongo, lo hacen irresistible por el precio que ponen justo al ladito. Es genial que la seguridad mejore, por supuesto, pero no todos esos cacharritos son una necesidad. Quizá haga que alguien se decante por un modelo u otro pero a mí me parece una pérdida de tiempo en el spot. Por eso me ha gustado tanto la idea del fashion assist de Mercedes-Benz: un personal shopper para que tu estilismo no desentone con tu coche. Hay que tomárselo con humor, claro, aunque bien podría ser una escena de “Cámbiame” y eso no hace tanta gracia. En cualquier caso, es una forma fantástica de transmitir lo que significa esta marca.

Internet
A la gente no suelen gustarle los experimentos. Por lo general, no les gusta cuando respondes que han de probarlo para saber cuál es la mejor solución. Lo que quieren es una receta del éxito. Pero no una cualquiera: una que esté probada por quien la escribe. Cada vez hay más artículos similares y llega un punto en el que todos parecen iguales: haz esto y venderás, haz lo otro y ganarás seguidores, haz lo de más allá y te retirarás rico… ¿Cómo hemos llegado a ese punto? Una cosa es hacer recomendaciones, fantástico para el marketing de contenidos, y la otra hacer creer al lector que todo es fácil y rápido porque no lo es. Nunca lo ha sido. Claro que algún truco se puede aprender de una página millonaria pero poco a pequeña escala que, al fin y al cabo, es lo que hace grande nuestro mercado.

[Contenidos] El content curator y la autoridad que consigue con los contenidos de otros

Me encontré la semana pasada un tuit que afirmaba que hacer content curation no da autoridad si se compara con la creación de contenido. Coincido hasta cierto punto y cuando iba a contestar me di cuenta que eran más de 140 caracteres así que dejo por escrito mi opinión y espero leer la tuya en los comentarios o en redes.

¿Crees que el content curator gana autoridad recomendando contenido de otros? Clic para tuitear

Aunque la parte visible del trabajo del curator es, reduciéndolo a la mínima, un retuit, previamente realiza la tarea de localizar ese contenido entre todo lo que hay (y no es poco). No siempre es fácil y no es tan rápido como entrar en Twitter y compartir el primer tuit que se lee. Lleva un cierto tiempo, aún usando buenas herramientas, lo que implica que se invierte en leer más de lo que algunos imaginan. Este es el primer motivo por el que el content curator es una autoridad en su sector: conoce bien lo que se cuece en él.

El segundo está relacionado porque, como decía, no comparte lo primero que se encuentra si no que es capaz de identificar el más interesante. Esto lo convierte en una persona crítica con su entorno, no alguien que sigue lo que otros hacen sin más. El curator señala las fuentes que considera mejores para que otros las lean. Quizá él no construye ese camino como haría el creador de contenidos, pero sí lo indica como el de mayor aportación a la comunidad, dejando de lado aquellos no son tan recomendables.

Si el curator reúne a una audiencia que sigue sus recomendaciones, ¿cómo se puede decir que es una persona sin autoridad? Más bien al contrario si consideramos autoridad como sinónimo de líder de opinión o influencia, tal y como ya es habitual en redes sociales. De hecho, un influenciador haciendo campaña para alguna marca posiblemente esté siendo menos transparente que un curator porque éste suele indicar sus fuentes y algunas veces el influencer del momento “se olvida” de ello.

Uno de los beneficios de hacer content curation es la posibilidad de relacionarse con otros usuarios interesados en lo mismo que el curator: es una forma de hacer networking porque enlazas a los contenidos que han hecho otros y así les haces saber que estás escuchándoles. Aunque al recomendar lo que otros hacen estás diciendo algo tipo “estoy de acuerdo con ellos” o “creo que esto es interesante”, también es posible hacer alguna aportación que ponga un contexto a la recomendación. Al hacerlo, el curator se posiciona de forma más clara que con un sencillo retuit pero en menor medida que si todo el contenido fuese de creación ya que entonces equivaldría a algo tipo “yo opino esto” o “he hecho algo”.

En la práctica: podría haber hecho un retuit comentado mi posición pero he preferido un post para poder argumentarla mejor. Ya ves, yo opino que el content curator sí gana autoridad compartiendo enlaces a contenidos de otras personas y que incluirlo dentro de la estrategia de contenidos es una buena práctica que se complementa con el marketing de contenidos de creación propia.

¿Qué harás tú como curator después de haber llegado hasta aquí? Compartir, comentar, crear algo nuevo…

"Estrategia de contenidos. Técnicas para que tu empresa crezca"

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Televisión
El trabajo del guionista no siempre es reconocido en televisión. Pero basta con mirar los créditos de algunos programas para darse cuenta de que sin ellos sería imposible de realizar. Aún así, lo más probable es que si te pregunto por el nombre de uno, no se te ocurra ninguno. Cuesta, lo sé. Pero están ahí y su trabajo es tan importante como el del director, aunque éste sea mucho más visible. Están ahí incluso cuando el programa es un reality. Sí, la telerealidad necesita un guión para no aburrirnos, para entretenernos. Leo que hablaron de ello en el  FesTVal de Vitoria y aplaudo la iniciativa. A ver si así la gente se da cuenta de que no todo es tan real como parece.

Cine
Me gusta la idea de que los usuarios ganamos en experiencia y somos más capaces de ver una película con sentido crítico. Lo cuentan en Espinof a raíz de un estudio que sobre la web Rotten Tomatoes. Por lo visto, no solo no influye en taquilla si no que las opiniones entre público y crítica son bastante similares. Es una buena noticia que puede interpretarse como he empezado el párrafo, que se tiene mayor conocimiento del medio, o siendo un poco menos optimista: que los que escriben son quienes tienen esa experiencia y que el resto sigue sin preocuparse mucho de qué va a ver. Claro que quizá éstos últimos son los que miran las estrellas o números de la crítica para decidirse.

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Trabajar en casa hace que sepas a qué hora viene el cartero (cosas de autónomos, para el resto sonará raro). Hace unas semanas llamaron pero no era él si no alguien que dijo traerme el catálogo Ikea y, claro, abrí. Al día siguiente, esperaba encontrarlo en el buzón o apilado de alguna forma como hacían los listines o guías de Telefónica, pero no. Pensé que habría sido una estratagema para colar algún panfleto en los buzones y recordé riendo el spot de hace un par de años. Ahora, leyendo que los de Ikea sugieren que alguien te lo puede robar, me pregunto si realmente alguien de mi comunidad de vecinos se ha apropiado de mi catálogo. ¡A ver si resuelvo el misterio!

Internet
Leer sobre Vibuk me ha traído cierta nostalgia de cuando los usuarios se unían en lo que ahora llamamos redes sociales, antes comunidades. Registrarse era algunas veces complicado pero se hacía porque se quería formar parte de ella. Incluso había directorios en los que tenías dar tus datos para que saliese tu web en una categoría específica y que así los lectores te encontrasen. Un proceso que algunos no habrán hecho nunca, claro, pero que da una idea de los pocos que éramos. Los listines telefónicos tienen ese mismo trasfondo: tener una lista de a quién llamar. Ahora, Facebook te da los teléfonos de tus amigos o, mejor incluso, no los necesitas porque puedes usar su Messenger.

[Contenidos] ¿Por qué es tan difícil clasificar a los contenidos?

Cuando entro en una librería, siempre intento encontrar mis libros. Ya desperté del sueño de ver a alguien con alguno en la mano, pero no desisto de verlos rodeados de otros libros. Son mis criaturas, no puedo ni quiero evitarlo. El caso es que me encuentro buscando mi último libro y otra vez me divierto viendo las categorías de algunas librerías. Por eso el título de este post no es “¿por qué el país se detiene en agosto?” si no una reflexión sobre lo difícil que es clasificar una materia como los contenidos.

En librerías

Las secciones de las librerías habituales para encontrar libros relacionados con los contenidos son 2:

  • Empresa: específicamente, marketing y comunicación. Si hay suficiente volumen (y cada vez hay más), se distingue marketing digital y algunas veces hasta estrategia online e incluso marketing en redes sociales.
  • Informática: hubo un tiempo que aquí solo iban los manuales de programas para hacer contenidos, pero también puede ser donde estén redes sociales, blogs y hasta community management.

Afortunadamente, suelen situarlas juntas pero la realidad es que una acaba pasando los ojos por ambas secciones sin ver la diferencia entre ellas: ¿dónde iría un libro para vender más en Facebook? ¿Empresa apartado ventas o Informática sección redes sociales? Algunas veces hay libros que están en ambas como si no estuviese claro dónde pertenece.

Se supone que las librerías (como las bibliotecas) siguen una clasificación de materias estándar. Se la conoce como IBIC (International Book Industry Categories) pero no ayudan mucho a los contenidos. Las categorías oficiales más cercanas serían:

  • Economía, finanzas, empresa y gestión incluye ventas y marketing y gestión de proyectos (algo propio del content strategist),
  • Ciencias de la computación incluye secciones para usabilidad y arquitectura de la información (algo también muy relacionado con la estrategia de contenidos).
  • Otras categorías que encajarían serían industrias de internet, búsqueda en línea, programación web o servicios de web (aunque son muy genéricas).
  • Hay una categoría para la propia creación de contenidos como gráficos y diseño gráfico, ilustración, fotografía o guiones de cine/televisión.

Recapitulando, ¿dónde iría un libro sobre blogs? ¿Qué categoría sería la ideal? Según el contenido: algunos son simples manuales de WordPress y otros, como el mío, incluyen reflexiones menos técnicas como la rentabilidad de abrir un blog. Son claramente diferentes pero, ¿van en secciones separadas o merece la pena juntarlos?

Ocurre algo parecido cuando en lugar de hablar de librerías, lo hacemos sobre empresas.

En empresas

Los departamentos de contenidos son complicados de organizar porque parece que nadie quiere ser responsable de algo tan transversal. ¿Quién instalará WordPress como CMS de la web o quién publicará los posts en el blog? ¿O quién editará las imágenes y los vídeos y las publicará en las redes sociales? ¿Quién será responsable de la estrategia de contenidos y de supervisar las piezas creadas? Tantas opciones como empresas porque es una cuestión de recursos: marketing, comunicación, informática o sistemas… cualquiera puede acabar encargándose de ello.

Fïjate que muchas veces se combina la parte más técnica (uso de programas informáticos) con ideas corporativas (conceptos empresariales). Por eso, igual que en librerías, esas personas o departamentos deberían estar juntos para que estrategia y ejecución fuesen de la mano. Siguiendo el caso del blog, ¿por qué separar a quien lo instala de quien escribe en él? Sin saberlo, quizá tienen en común el plugin que mejorará el blog: trabajando juntos lo conseguirían, por separado serían autómatas sin ánimos de prosperar.

La función de coordinarlos equivaldría a la del librero o bibliotecario que ordena los libros. Obviamente, no tienen por qué conocer en profundidad todas las temáticas. Las editoriales entran en juego entonces añadiendo colecciones y términos en las portadas para que sepan dónde clasificarlas. Eso mismo deben intentar los propios empleados en sus trabajos si quieren que se reconozcan internamente las tareas relacionadas con los contenidos.

Es muy fácil creer que los contenidos son algo técnico, de la sección de informática, pero sin la estrategia adecuada no sirven de nada y a ésa la encontrarás en la sección de empresa. ¡Mezcla las dos y a triunfar!

"Estrategia de contenidos. Técnicas para que tu empresa crezca"

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Hay que reconocer que los anuncios de supermercados y centros comerciales no son especialmente interesantes. El Corte Inglés viene demostrando desde hace un par de años que en sus paredes tienen lugar muchas historias y muy románticas ya que la época en la que las cuentan es por San Valentín. A la lista sumo el spot de Intermarché que he visto estos días y que también es muy amoroso, tanto que se titula “#lamourlamour”. Me gusta porque es capaz de hablar de la amistad y del amor a la vez que muestra la variedad de sus productos y recomienda una alimentación más saludable. Al fin y al cabo, ¿qué no se hace por amor?

Televisión
Abro mi Feedly y casi todas las noticias televisivas empiezan o contienen la palabra clave de septiembre: vuelve. Así estamos casi todos, volviendo. Lo que pasa es que los presentadores se toman vacaciones y sus programas pueden seguir adelante con alguien que los substituya o pueden cambiarse por series o quizá nuevos programas con fecha de caducidad. Pero su ‘vuelve’ es igual que para cualquiera: vuelve la rutina a nuestras pantallas. Los experimentos se terminaron, vuelven las caras de siempre a contarnos lo bien que se lo han pasado. Sí, porque hoy en día los presentadores son más protagonistas que sus invitados.

Cine
Siguiendo con la vuelta al cole de septiembre, me encuentro con los datos de recaudación cinematográfica del mes del verano. Parece ser que no han sido altos, más bien bajos comparados con los últimos 11 años. La cartelera estaba lleva de súper héroes y en el artículo apuntan a eso como motivo para que no se hayan llenado las salas. O porque ha habido varias secuelas, remakes y adaptaciones varias. ¿Quizá estamos cansados de los personajes y queremos descubrir nuevos? Curiosamente el artículo habla de esperanza para remontar los datos citando dos próximos estrenos que tampoco son originales. ¿Tanto miedo hay a estrenar novedades de verdad?

Internet
El engagement en Facebook ya es algo igual de discutido como el posicionamiento en Google. Los algoritmos marcan el camino de nuestra vida digital pero solo nos preocupamos de ello cuando somos empresas: ¿pagar para conseguir que los fans vean mis actualizaciones? Hay que tener en cuenta que cada vez hay más contenido, más gente publicando ‘cosas que los otros quieren ver’, al menos en teoría. Antes éramos menos y por eso conseguíamos más atención, ahora hay competencia hasta para fotos de vacaciones. Menos mal que somos seres sociables porque si no diría que las redes sirven para pelearnos por el “Me gusta” y quitárselo a la competencia.