Media News S05 A16

Televisión
Se acabó Canal+ como canal, ahora es #0 (sería divertido per una campaña para llevar ese número al mano a distancia). Siempre da nostalgia cuando un canal desaparece, quedan muchas cosas en el recuerdo. Pero también da cierta alegría recibir a un canal nuevo. Su estreno no pasará a la historia de la tele porque, aunque las caras y mensajes del vídeo estén relativamente bien, no se puede decir que sea un estreno poner lo que ya lleva días pudiéndose ver en la plataforma de movistar+. La emoción del momento, supongo, fue lo que llevó a la innecesaria exaltación del primer programa… y el premio fue para “Likes“. Digo premio porque sí pasará a la historia como el primer programa que emite #0, con ya con sus fans y detractores.

Cine
Viendo el sistema de crowdfunding del Salón del Cine y las Series este pasado fin de semana, me acordé de la noticia de que las máquinas serían capaces de elegir qué guión triunfaría en taquilla y cuál no recomendaban que se llevase a cabo. También me acordé del discurso “En busca de la escritura fílmica” de Manual Gutiérrez en la RAE: “En la pantalla todo se contempla del mismo golpe de vista. Palabras, imágenes, gestos, sonidos se despliegan simultáneos ante el espectador. Actúan al unísono”. Claro, el hombre no siempre sabe hacer varias cosas a la vez y por eso inventa una máquina que es sabido pueden hacer montones de cálculos al mismo tiempo. Pero hay una gran diferencia entre sentir y predecir que sentiremos algo.

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La relación entre vida y anuncios es un tema recurrente y largamente discutido (me atrevo a decir que casi a la altura de qué fue antes si el huevo o la gallina). No vamos a encontrar la solución ahora pero sí que al menos podemos ir dejando pequeñas pistas por el camino para que germinen en el futuro. Dos artículos estos días me han hecho pensar en ello. Por un lado, la recopilación de eslóganes de Coca-cola y, por otro, el cambio de Barbie. En ambos casos se puede ver el cambio que han hecho en el tiempo, se supone, adaptándose al mercado. Uno afecta solo a la comunicación (la fórmula ya se sabe que es secreta aunque también saquen productos nuevos) y el otro al producto en si mismo (y, por tanto, también debería en los mensajes).

Internet
La vida online pasa muy deprisa, más incluso cuantos más años tenemos, y muchas veces no queremos perder el tiempo en lo que equivaldría a los preliminares. Publicamos sin una estrategia previa que marca un mínimo camino a seguir y sin pensar en las consecuencias después de haberlo hecho. Es un error, también hay que pensar en el antes y el después. Lo cortoplacista acaba rápido, no cala lo suficiente como para dejar huella durante más tiempo. Un tuit vuela rápido pero si lo rodeas con otros contenidos, más extensos y trabajados estarás haciendo una mejor impresión. El problema es que no todos buscan esa imagen si no la acción y cuanto más rápida mejor.

[Contenidos] Datos sobre la relación entre la extensión de un post y su engagement

Hoy quisiera hablarte de la extensión de los artículos. No es un tema nuevo pero esta vez traigo dos estudios con datos y eso siempre es interesante.

Más largo, más engagement

Roger hace un resumen del informe “Content, Shares and Links” de BuzzSumo y Moz que viene a decir que el 75% de lo que se publica online no interesa (y el estudio analizó 1 millón de artículos). ¿Te parece impactante o era de esperar? Si hago caso a mi propia forma de leer mi Feedly, diría que el porcentaje debería ser más. Porque solo leo cosas muy concretas y porque hay mucho contenido basura o de baja calidad.

Esto me lleva a otro dato igual de interesante: “aunque el 85% de los contenidos que se publican tienen menos de 1.000 palabras de extensión, los artículos de más de 1.000 palabras reciben más interacciones que los cortos”. Atención, no confundir compartir con enlazar porque lo primero siempre es más fácil que lo segundo. Pero parece que el tamaño sí importa después de todo…

El 75% de lo que se publica online no interesa Click Para Twittear

Más engagement si la referencia es de confianza

Cristina llama mi atención sobre otro estudio, también relacionado con la extensión y las veces que se comparte un artículo. Los datos esta vez son más concretos porque la muestra se hizo directamente de personas que leen textos largos. Pues bien, los “longform lovers” compartieron el 35% de lo que leyeron. Considerando que son artículos largos se les supone de más calidad así que ¿quizá se podría esperar un número más alto? A mi me pasa que muchas veces precisamente porque son largos están poco especializados y por eso es más difícil que los comparta.

Otro dato curioso de las conclusiones es a quién lo compartieron: el 51% a alguien que conocen en persona y el 33% a sus contactos sociales. Quizá por eso el mail es el canal más utilizado (43% frente al 21% de Facebook y el 15% de Twitter).

Las estadísticas dicen que se comparten más contenidos con quien se conoce en persona. Click Para Twittear

Midiendo las palabras y el tiempo

Un volumen alto de palabras es igual de costoso en tiempo para el redactor que para el lector: cuesta de escribir porque seguramente hay más documentación y cuesta de leer porque muchas veces no se encuentra el tiempo para leer… además, su expectativa es más alta precisamente por la inversión de tiempo.

Quizá en el futuro se inventen una métrica para los contenidos que combine todo lo que te he contado hoy: extensión, engagement y tiempo. De momento, los números te pueden servir de referencia para el próximo análisis de tu blog.

Originalmente publicado en mi newsletter sobre marketing de contenidos (núm. 269, 5-10-2015).

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Media News S04 A16

Televisión
Cuentan en un capítulo de “Alpha house” que en un debate electoral hay que tener una frase preparada para responder al ataque que sabes seguro que te harán. A eso se le llama previsión. En publicidad están los eslógans y copys creativos que se meten en nuestras cabezas de una forma estudiada, medida. Pero, cuando los guionistas de una serie de televisión trabajan en un guión, ¿también buscan este tipo de frases pensando que quedarán para la posteridad? Borja ha recopilado algunas de ellas y describen bien cómo somos. También las hay de programas de televisión: ¿Quizá ahí no se piensan tanto las cosas si se está en directo? ¿O más bien lo contrario y todo está guionizado al milímetro?

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Creo que ya lo he dicho alguna vez pero una de las cosas que me divierte de viajar es la posibilidad de descubrir los nombres de las marcas que aquí tenemos. Vale, también productos que aquí no tenemos. Pero el naming es un ejercicio tan local que me es curioso ver los cambios. La criatura creativa recoge una infografía con algunas marcas internacionales y sus variaciones. La mayoría mantienen el logo o la tipografía y solo cambia el nombre. Pero más curioso es ver aquellas en las que no hay ninguna similitud. Seguro que hay un motivo para ello, pero cualquiera podría pensar que son marcas diferentes o hasta de la competencia.

Cine
Se acerca el Día de la marmota (2 de febrero). Como cada año, es el mejor momento para ver “Atrapado en el tiempo”. Es una de esas películas que tienen fecha (como las navideñas: “Los fantasmas atacan al jefe” es otro clásico también de Bill Murray). Para celebrar la tradición del animalillo y el invierno, en un cine van a proyectar durante 24h la susodicha película. ¡Eso sí es un bucle temporal! No sé si alguien aguantará todo el día pero es una iniciativa a tener en cuenta. A este otro lado del charco, quizá haya suerte este año, queridos excursionistas, y la pongan en la tele. Yo la veré en mi DVD que casi ya podría programarse solo para verla porque, bueno, es una tradición que intento seguir cada año.

Internet
El contenido está ahí fuera, publicado y listo para ser leído. Nos esforzamos para que sea encontrado pero, lamentablemente, también puede llegar a manos de quien acaba haciendo un uso indebido. ¿Qué es inapropiado? Pues cada uno tiene su propio criterio y ése es el problema: cada persona tiene diferentes niveles de lo que es bueno y malo. Los chupafeeds siguen estando ahí fuera, dispuestos a utilizar contenidos de otros sin contemplaciones. Son otra especie porque el sentido de sus acciones solo lo encuentran ellos. Lo que resulta curioso es ver cómo lo que para unos es lo más normal del mundo, para otros es una incorrección. Ocurre en el mundo real, ¿por qué no iba a pasar también en la vida digital?

[Contenidos] ¿Hacen falta contenidos si el producto es en si mismo contenido?

Hoy me gustaría reflexionar sobre el marketing de contenidos como producto. Hace un tiempo ya hablé del término ‘as a service’ aplicado al contenido o CaaS pero hay una circunstancia que aún no había tratado: cuando el producto es contenido.

La pregunta más evidente para empezar es: ¿puede el contenido ser un producto? Y la respuesta es que sí, los medios de comunicación y las editoriales son dos ejemplos claros. Ellos crean contenidos igual que una productora de cine o una discográfica. También es el caso de los fotógrafos o de los gabinetes de prensa que venden productos que son contenidos aunque aquí es diferente porque se les puede asociar un servicio (fotografiar un evento es más que solo hacer fotos).

La pregunta de si los medios pueden hacer marketing de contenidos para atraer a clientes (y vender más diarios) tiene una respuesta más complicada. ¿Generar más contenido para vender contenido es lógico? No tendría sentido, por ejemplo, que un periódico publicase más noticias como táctica para vender más diarios. Por eso se recurre a regalos varios que convierten el kiosco en un supermercado.

Pero hay muchos tipos de contenidos. ¿Por qué no utilizar el branded content para vender más diarios? Así, el contenido que se generase no serían noticias, sería ‘otra cosa’. La dificultad está en pensar qué tipo de complemento puede tener ‘la actualidad’ de los medios (lo que supuestamente venden). Una forma de orientar la respuesta es recordar las diferencias entre marketing de contenidos y branded content: uno es más educativo y el otro es más de entretenimiento. Así que una opción podría hacer una app para distribuir su contenido pero añadir, digamos, ‘información complementaria’.

Me encontré también esta semana hablando de ello con unos alumnos por un proyecto de lanzamiento de una app. Eso también es contenido, claro, así que comentamos la misma pregunta: ¿qué contenido puede hacerse para conseguir más descargas? Mi sugerencia fue crear contenido fuera de la app (newsletter, blog) pero que estuviese relacionado con la app y que pudiese derivar a los usuarios hacia la descarga. Tiré más por la vía educativa ya que su app se orienta al ocio pero también podría hacerse al revés.

Lo cierto es que en estos casos, cuando el producto es contenido, no se suele hacer un uso claro del marketing de contenidos ni del branded content pero eso no significa que sea imposible… solo que hay que pensar un poco más.

Originalmente publicado en mi newsletter sobre marketing de contenidos (núm. 268, 28-09-2015).

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