[Contenidos] La herramienta imprescindible para crear una estrategia de contenidos

Gracias por dedicar 3 minutos a leer esta idea

Hoy quisiera hablarte de la herramienta imprescindible en una estrategia de contenidos o, en otras palabras, lo que no puede dejar de utilizar un content strategist. Dicho así, podrías pensar que se trata de algo que no puedes permitirte (es sabido que las mejores herramientas son también las más caras) pero sigue leyendo porque tiene la ventaja de ser gratuita, ni siquiera hace falta registro para utilizarla.

No es para la gestión de proyectos, ni de creación ni siquiera de curación de contenidos. No es Facebook, no es Word, no es Google. Nada de eso, no es un software ni un servicio online así que no valen excusas de no saber cómo funciona. Es algo aún más básico, más fundamental pero tan importante que, como recalcaba este sábado Javier Godoy, es lo que decide si una estrategia tiene éxito o no.  

¿Se te ocurre qué puede ser? Piensa un poco más. La usas cada día aunque no te hayas dado cuenta. Lo tienes muy cerca, al alcance de tu mano, de hecho, está sobre tus hombros. Sí, es tu cabeza, tu cerebro, tu inteligencia o como quieras llamar a las ganas de pensar, a lo que toma las decisiones o a la capacidad de argumentarlas.

Para que quede claro: no es la creatividad, originalidad o visión innovadora de los contenidos. Podría serlo y desde luego que son factores a tener en cuenta. Pero antes hay que atacar la parte racional de la estrategia. Recuerda que el azar, como el miedo, no es una opción.

Pensar, pensar y pensar. Mézclalo con leer, investigar y analizar para asegurarte de que tus ideas tienen sentido y son posibles, y tendrás muchas más posibilidades de tener una estrategia ganadora. Si sigues unas plantillas o simplemente te guías por lo que hacen los demás sin pensar antes si debe ser así, estarás cerca del fracaso.

Para hacer una estrategia de contenidos, hay que:

  • Reflexionar sobre lo que puede ser mejor o peor, lo que será más rentable o lo que gastará más recursos…
  • Tomar las mejores decisiones posibles después y solo después de haber valorado los pros y los contras de todas las opciones.
  • Justificar las conclusiones que se plasman en el documento entregable.
  • Saber argumentar frente el cliente o el superior cuando pregunte el fatídico: ¿por qué? O ¿Y por qué no esto otro?

Podemos basarnos en datos o en la experiencia, pero las estrategias no se construyen con frases que empiecen con ‘yo creo que…’. Una creencia es solo el primer estado de una idea. Hay que evolucionarla, seguir pensando en ella, hacerla crecer, blindarla con evidencias hasta confirmar que podrá enfrentarse a quien se le ponga por delante. Incluido el usuario final porque, nunca lo olvides, es para él es para quien se piensa la estrategia.

Originalmente publicado en la newsletter Marketing de contenidos, número 134 (4 de marzo de 2013). Suscríbete gratuitamente para recibir un artículo exclusivo cada lunes.

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