
En las dos primeras partes de esta serie de autoentrevistas para dar contexto a «Redacción de contenidos. Define y expresa tu personalidad de marca«, hemos visto que el copywriting empieza por saber quién habla y que cada palabra que publicas construye tu branding verbal. Pero en 2026, hay un elefante en la habitación de cualquier equipo de marketing y comunicación: la redacción automatizada.
Ese es el tercer eje del libro y en esta tercera y última entrega, analizo la tensión entre la voz propia y la voz genérica: por qué los textos generados con inteligencia artificial suenan vacíos si no hay edición humana detrás, qué riesgos corre una empresa al delegar su identidad verbal y cómo convertir la personalidad de marca en el filtro definitivo para usar la IA a tu favor.
¿Por qué hablar de voz propia en plena era de la IA?
Porque es la única forma de no volverse invisible. La inteligencia artificial ha democratizado la creación de textos correctos: hoy cualquiera puede generar mil palabras sin faltas de ortografía y en diez segundos. El problema es que, si todo el mundo tiene acceso a la misma herramienta para producir un contenido promedio, el estándar sube y lo genérico deja de funcionar. En este contexto, la voz de marca y la inteligencia artificial chocan de frente si no hay una estrategia detrás. Tener una voz propia ya no es solo una cuestión de «hacer marca» o de que los textos queden bonitos; es una cuestión de supervivencia comercial. Si tu comunicación suena a plantilla, tu producto también parecerá intercambiable.
¿Qué está pasando hoy en los contenidos de marca?
Estamos viendo una polarización muy clara. Por un lado, hay marcas que han abrazado la IA para producir contenido en masa con el único objetivo de rellenar calendarios editoriales o atacar palabras clave. Sus blogs y redes sociales están llenos, pero nadie los lee porque no aportan nada específico ni conectan emocionalmente. Por otro lado, están las marcas que han entendido que, precisamente porque hay tanto ruido automatizado, su mayor activo es su identidad verbal. Estas empresas usan la IA para estructurar, investigar o hacer lluvias de ideas, pero la redacción final pasa siempre por el filtro de su personalidad. El debate en los equipos de marketing ya no es si usar o no la inteligencia artificial, sino cómo usarla sin perder el alma.
¿Qué riesgo corre una marca que publica sin edición humana?
El riesgo principal es la deshumanización y la pérdida de confianza. Cuando delegas tu redacción por completo a una máquina sin editar el resultado, adoptas una voz de marca plana, predecible y llena de lugares comunes. La IA tiende a neutralizar el lenguaje para no equivocarse, lo que resulta en textos aburridos y desconectados del lector. Si tu cliente potencial lee un email tuyo y siente que lo podría haber escrito tu mayor competidor, la relación se enfría. Además, corres el riesgo de perder coherencia. Si ayer eras una marca forajida con un tono rebelde e irónico y hoy publicas un post encorsetado y corporativo porque lo ha escupido la IA sin más contexto, tu audiencia nota la disonancia al instante.
Si tu comunicación suena a plantilla,
Eva Sanagustín
tu producto también parecerá intercambiable.
¿Cómo detectar un texto correcto pero sin personalidad?
Suelen tener una estructura impecable, pero carecer de tensión narrativa. Se delatan por el uso excesivo de adjetivos vacíos («innovador», «revolucionario», «líder»), por frases que no dicen nada concreto («estamos comprometidos con la excelencia») y por la falta de un punto de vista propio. Un texto con personalidad toma partido: elige un ángulo, usa un vocabulario específico que encaja con su arquetipo (sea explorador, sabio o bufón) y se dirige a un perfil de audiencia muy claro. Si lees un contenido y sientes que podrías cambiar el nombre de la empresa por el de otra y el texto seguiría funcionando perfectamente, estás ante un texto genérico. Le falta la huella dactilar de la marca.
¿Qué pierde una empresa cuando renuncia a su voz de marca?
Pierde su mayor ventaja competitiva intangible. Los productos se pueden copiar, los precios se pueden igualar y las funcionalidades se pueden replicar, pero la personalidad es innegociable. Cuando renuncias a tu voz, renuncias a la conexión emocional con tu cliente. Las personas conectamos con marcas que nos caen bien, que comparten nuestros valores o que nos hablan de una forma que nos hace sentir comprendidos. Si eliminas ese factor humano de tu comunicación, reduces la decisión de compra a una pura transacción racional basada en el precio. A largo plazo, eso destruye el posicionamiento y hace que captar y fidelizar clientes sea mucho más caro y difícil.
¿La IA deshumaniza los textos o puede ser una aliada?
La IA es una herramienta; el resultado depende de quién la maneje. Por sí sola, tiende a deshumanizar porque se alimenta de promedios estadísticos: busca la palabra más probable, no la más genuina. Pero si la utilizas con criterio, es una aliada fantástica. Puede ayudarte a salir del síndrome de la página en blanco, a resumir información compleja o a adaptar un mismo mensaje a diferentes canales. El secreto de la relación entre voz de marca e inteligencia artificial está en la edición posterior. Si le das a la IA un briefing claro con las dimensiones de tu personalidad, los rasgos de tu audiencia y tu tono, el borrador será infinitamente mejor. Y si luego un copywriter humano lo pule y le inyecta matices, tienes lo mejor de ambos mundos.
¿Dónde está la frontera entre usar IA y delegarle tu voz?
La frontera está en la toma de decisiones creativas. Usar la IA significa pedirle que te genere cinco opciones de asuntos para una newsletter basándose en un tema concreto y luego tú eliges el que mejor encaja con tu tono, lo reescribes un poco y lo envías. Delegarle tu voz significa pedirle que escriba la newsletter completa y darle al botón de enviar sin leerla o sin hacerle ninguna modificación sustancial. En el momento en que dejas de auditar si esas palabras reflejan realmente quién eres como empresa, has cruzado la línea. La identidad verbal es una responsabilidad estratégica indelegable.
La identidad verbal es una responsabilidad estratégica que no puede delegarse.
Eva Sanagustín
¿Qué filtros debería tener hoy cualquier equipo de contenidos?
El primer filtro, y el más importante, es tener la identidad verbal documentada y compartida. No puedes pedirle a un redactor (ni a una máquina) que escriba con tu voz si solo existe en la cabeza del director de marketing o comunicación. En el libro propongo usar cuestionarios y matrices para aterrizar esa personalidad en rasgos concretos. El segundo filtro es la edición obligatoria: ningún texto generado con IA debería publicarse sin pasar por la revisión de alguien que entienda profundamente la marca y la audiencia. Y el tercer filtro es la prueba del logo: leer el texto en voz alta e imaginar que lo firma la competencia. Si encaja, toca reescribir.
¿Por qué este debate hace al libro interesante en 2026?
Porque es la conversación que todo profesional de marketing y comunicación tiene encima de la mesa ahora mismo. Hemos pasado la fase de fascinación inicial con la IA generativa y estamos en la fase de resaca: la de los textos aburridos, los blogs clónicos y la pérdida de diferenciación. Las empresas se están dando cuenta de que necesitan volver a los básicos del branding para destacar en un mar de contenido sintético. Mi libro ofrece precisamente eso: no reniega de la tecnología, pero aporta una metodología atemporal, basada en la psicología (Aaker, Jung, MBTI, eneagrama), para asegurar que, escribas como escribas, el resultado siempre tenga alma.
¿Por qué este libro es necesario para quien quiere diferenciarse?
Porque te da un sistema para tomar el control de tus textos. Si estás cansado de dudar sobre qué tono usar, de pelear con borradores que no te convencen o de sentir que tu marca suena como todas las demás, este libro te da las herramientas para definir quién eres y cómo expresarlo. No te enseña trucos de un día ni prompts mágicos, te enseña a construir un criterio propio. En un entorno donde la IA puede generar millones de palabras por minuto, la única forma real de diferenciarse es tener una personalidad de marca tan clara, coherente y bien definida que sea imposible de replicar por un algoritmo.
¿Te ha gustado lo que has leído? Mi libro «Redacción de contenidos. Define y expresa tu personalidad de marca» está disponible solo en Amazon (papel y Kindle).
Conecto marcas y personas gracias a los contenidos
Escribo en este blog desde 2004. Mi último libro es «Redacción de contenidos» (marzo 2026) para ayudarte a definir y expresar tu personalidad de marca y es el 17º que publico para poner en valor a los contenidos dentro de la empresa.