Cada lunes republico un artículo de la newsletter semanal sobre marketing de contenidos que también envío los lunes.
Desde una perspectiva económica, la recompensa del redactor es lo que ingresa por ese encargo. Pero, aunque pague facturas, escribir es un trabajo creativo y como tal tiene otras formas de valorarse. Hablo de algo más emocional, algo que no se incluye en una transferencia bancaria: la satisfacción de saber que alguien leerá lo que se ha escrito.
No importa qué tipo de texto es. Puede ser un libro, una newsletter, un post… Lo que importa es el feedback de la gente. La recompensa es que alguien te demuestre que ha dedicado un ratito a leerlo. Puede ser un comentario en el blog, un número en las estadísticas que indiquen una apertura alta de la newsletter, un ‘Me gusta’ en Facebook…
Dejando a un lado la parte sentimental, estas mismas recompensas son también formas de saber qué contenidos gustan más y, por tanto, hacia dónde debería ir nuestra línea editorial. Son métricas que no solo sirven al corazón, también a la razón. Y es que no hay que olvidar que los contenidos siempre tienen un objetivo.
Como lectores deberíamos obligarnos a elegir alguna forma para recompensar el esfuerzo que supone escribir o crear contenidos. Como redactores deberíamos ser capaces de ver tanto la parte emocional como la racional de esas recompensas.
Originalmente publicado en la newsletter Marketing de contenidos, número 45 (20 de junio de 2011). ¿Quieres leer más? ¡Suscríbete!
Conecto marcas y personas gracias a los contenidos
Escribo en este blog desde 2004. Mi último libro es «Redacción de contenidos» (marzo 2026) para ayudarte a definir y expresar tu personalidad de marca y es el 17º que publico para poner en valor a los contenidos dentro de la empresa.
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