La magia del cine es hacer creer al espectador que lo que ocurre en la pantalla es verdadero. Que sus personajes y acciones o sentimientos existen. Que los lugares son reales y que las historias son posibles.
Su magia también es crear una necesidad de ver la película. Compramos las entradas con antelación y hacemos cola en la primera sesión. Y después de verla, la comentamos al salir de la sala, en los intermedios en la televisión o ponemos «pausa» en el dvd.
En algún sitio he leído que alguien comentó en los orígenes del cine que ¡las hojas de los árboles se movían! Ahí estaba la gran diferencia con la fotografía. La magia del cine (del de entonces) es el movimiento de las imágenes.
Hoy, con su movimiento también nos incita a nosotros a la acción: a comprar entradas, libros, camisetas, bso, dvd, reproducciones… Comprando todo eso recordamos la película, nos la llevamos a casa, la hacemos nuestra.
El cine nos hace proyectar nuestros deseos en la historia, en los personajes. Queremos vivir tu vida, ser ellos. Y para ello compramos.
La magia del cine (de hoy) es la magia del marketing.
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Conecto marcas y personas gracias a los contenidos
Escribo en este blog desde 2004. Mi último libro es «Redacción de contenidos» (marzo 2026) para ayudarte a definir y expresar tu personalidad de marca y es el 17º que publico para poner en valor a los contenidos dentro de la empresa.