[TV] Financiación de televisión

Más información de interés para ver la televisión desde un punto de vista económico. De nuevo cito a Enrique Bustamante y añado a Giuseppe Richeri y «La Transición de la televisión: análisis del audiovisual como empresa de comunicación».

Hay tres fórmulas económicas en televisión para la televisión pública:

– Televisión financiada exclusivamente por un canon o impuesto. Ejemplo: Reino Unido. Esta opción está orientada a mantener la televisión pública al amparo de la competencia con los particulares y de los condicionamientos de la publicidad.

– Televisión financiada tanto por canon como por publicidad. Ejemplo: Italia y Francia. El canono sigue siendo la fuente primordial de financiación y la publicidad es sólo ala fuente adicional, por lo que no debe condicionar la actividad de la empresa.
– Televisión financiada exclusivamente por publicidad. Ejemplo: España y Portugal. El Estado se ha ido retirando progresivamente de la ayuda económica hasta confiar plenamente en la publicidad. Se impulsa hacia la adopción de un modelo de programación comercial con el efecto de atenuar su perfil de servicio público.

Después tenemos las privadas que pueden financiarse vía publicidad (vende la audiencia producida en paquetes homogéneos a los anunciantes) y el pago directo del espectador (vende la disponibilidad de unos programas exclusivos, dirigiéndose al espectador-cliente).

En esto se resume nuestra televisión, ¿caben realmente más cadenas en estas fórmulas?

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[TV] Modelos de televisión

Estos días se habla mucho de la deuda de RTVE y de las autonómicas. Un ‘Comité de sabios’ ha determinado una serie de medidas para intentar solucionar el gran problema económico del ente público.

Mi intención es hacer un resumen para poder documentar el momento histórico que estamos viviendo. Pero primero me he dado cuenta que merece la pena recordar datos olvidados en Homo Telespectator. Me remito de nuevo al libro de Enrique Bustamante «La Televisión económica» (por cierto, él es uno de los ‘sabios’).

– El papel del Estado en una televisión pública es de gestor, mientras que en una privada es de árbrito.

– La financiación de una pública es un canon, en cambio en una privada es la publicidad.

– El objetivo de la programación de una tv pública es la información, la educación y el entrenimiento, cuando en la privada sólo éste último.

– El destinatario es en la pública el ciudadano, mientras que en la privada es el consumidor.

Esta es la teoria que diferencia una tv pública de una comercial, pero todos vemos la tele y sabemos que en la práctica nuestra televisión pública se parece mucho a la privada.

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[AD] El idioma de los slogans

Parece que últimamente veo productos que son webs por todas partes. Esta vez le ha tocado el turno a una web con slogan: www.estiempodesopa.com.

Primero comentar que tiene, entre otros dibujos divertidos, una abuelita escondida. Esto no deja de ser gracioso teniendo en cuenta que ahora no hay abuelita sino dos pueblerinos que se saben el refranero popular de memoria.

Pero si hablo de esta web no es porque sea entretenido aprender sobre el tiempo y las propiedades de las legumbres, o bajarse gadgets de a abuelita, que también. Sino porque me ha llevado a pensar en «la parte linguística» de crear una web basada en un slogan.

Para empezar se asume que el slogan tiene gancho suficiente para ser recordado. Además que va a durar un tiempo suficiente como para amortizar el dominio. Pero lo más importante, se asume que este idioma es el único que vale.

Hay webs en varios idiomas pero ¿por qué no hay webs basadas en webs traducidas? ¿Por el coste de producir tantas webs como idiomas tenga el consumidor? ¿Quizá porque el mismo slogan no se usa en todo el mundo?

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[TV] El precio de una película

«Por primera vez gratis en televisión»: bajo este económico slogan venden TeleCinco y Antena 3 sus sesiones de cine. TeleCinco cada vez apuesta menos por el cine pero cuando lo hace, igual que Antena 3, lo anuncia haciendo referencia a las cadenas de pago.

Es sabido que hay tres clases de cine: los blockbusters o revienta taquillas, el clásico y el que sólo sirve para rellenar la parrilla.

Para ver blockbusters hay que apuntarse a algún canal de pago porque las cadenas generalistas privadas ya no apuestan por el gran cine de estreno (la pública, como debe ser, se preocupa más por el cine español). El principal motivo es que cuestan muy caras para la poca audiencia que consiguen. Hasta la televisión se resiente del pirateo.

Ver cine clásico en televisión es prácticamente imposible si no es pagando un canal temático. Tenemos algunos programas en abierto, pero son mínimos y con poco criterio. Tampoco son productos baratos en dvd, así que hoy en día ver cine del bueno tiene sus costes.

El caso del cine de relleno no tiene más secretos que ser películas de bajo coste para las cadenas. En general son compradas en un paquete con el blockbuster y hay que agotar los pases para amortizar. Suelen ser infumables o primeras películas de actores ahora conocidos.

Conseguir publicidad para un blockbuster es relativamente fácil, por eso somos acribillados a spots. Para un clásico de cine cuestan más de encontrar porque no somos un target fácil. Y para rellenar no se necesitan anuncios más allá del teletienda.

¿Qué hacer? Yo estoy a favor de ideas como la de Nestlé que patrocina una película poniendo anuncios antes y evitando que se pongan dentro. Eso si es patrocinar una sesión de cine y no lo que hacen en TeleCinco o Antena 3 con esas horribles telepromociones y cortinillas de «pon-la-marca-que-quieras patrocina pon-el-programa-que-quieras».

Al final la cuestión es ¿qué precio estamos dispuestos a pagar para disfrutar de una buena película? ¿Es mejor ver una peli de videoclub que tragar anuncios? ¿Cuántos preferimos buen cine a la telebasura?

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[AD] Diversificando el mercado

Hace unos días inicié el tema de productos que son webs y ya hay otro ejemplo: www.rubiascontramorenas.com. Es una web que invita a la participación con un concurso, vídeos, fondos de pantalla y postales con frases típicas de unas contra las otras. En este caso la frase vende un tópico: las rubias son tontas/frívolas y las morenas son «no-lo-tengo-tan-claro».

Poco a poco el mercado ha ido acercándose más al comprador, y ahora hay ya más de siete variedades de champú por marca. Además, desde que nació para la publicidad el metrosexual, también se diferencia entre hombres y mujeres para producto de belleza.

Y seguimos diviendo el mercado, esta vez por edad. La colonia no es sólo para hombres o mujeres, también «Distingue a los hombres de los chicos». Las vitaminas son para todos o para los que han cumplido más de 50. Al menos esto ha servido para que los programas de televisión, por fin, clasifiquen los contenidos por franjas de edad.

El mercado está tan segmentado para que cada uno tenga su cachito. Se fijan en cosas objetivas (sexo, edad, color de pelo…) porque las marcas no conocen realmente al consumidor. Dentro de poco diferenciarán por estatura, peso o color de los ojos. La publicidad por países es lo único que, por suerte, hace tiempo que funciona eficazmente.

¿Realmente somos tan diferentes? ¿Hay tantos tipos de consumidor? Si seguimos a este ritmo tenemos tres opciones: 1/ centros comerciales enormes que intenten abarcar la multitud de productos que las marcas ofrezcan; 2/ pequeñas tiendas especializadas en un target tan concreto que será uno entre un millón; y 3/ volver a lo unisex y para todas las edades.

La vida es un péndulo y si volvemos al pantalón pata de elefante ¿por qué no volver al «2 en 1» (o «10 en 1») para toda la familia?

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