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Internet
“Quizá luego”: ¿lo has pensado alguna vez cuando te has encontrado con un molesto popup? Los peores son los que solo te dejan entrar tu correo y esconden el botón de cerrar. Entonces más que “luego”, pienso “nunca”. Así que me gusta la propuesta de UnBounce porque realmente hay algunos mensajes que ya cansan con ese tonito de “yo no soy tonto”. Una cosa es ser original, ponerle personalidad y hasta cierto humor en el microcopy y otra obligarnos a decidir si merece la pena dar los datos cuando acabamos de entrar en la página. Un “quizá luego” suena a “dame más tiempo” y eso no gusta a los que tienen prisa por convertir, pero a los usuarios seguro que sí.

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He visto el último spot de BMW para su X2 así que les hago caso y les digo que no me gusta. Es más, me han entrado ganas de pedirles que repitan la campaña por otro camino porque el suyo se me está haciendo un poco pesadito. Lo de romper las normas y ese tipo de cosas está bien la primera vez que lo oyes, pero cansa cuando varios dicen lo mismo (es un mensaje demasiado parecido al de Mercedes). Me gustan los mensajes, claro, pero me molesta que lo digan como si fuesen órdenes. Se contradice precisamente con una de las frases que utilizan: “Elige lo que piensas”. ¡Elección hecha!

Cine
Volver a ver los clásicos puede ser una alegría o un drama, y no por el género de la película si no por cómo han envejecido. Ocurre que ni nosotros somos los mismos, ni el contexto de la película, así que es posible que el recuerdo se estropee. Igual que las personas, las pelis también pueden envejecer mal, sin que nos demos cuenta. La lista de alguna de ellas incluye algunas muy sonadas en su momento. Tanto que quizá la leas pensando: ¡con lo que disfruté al verla (ejem, ejem) de joven! Pero si lees los motivos por los que las ponen ahí (“Lo que es en realidad”) quizá cambies de opinión.

Televisión
Se acaba una era, dicen, porque TeleCinco pasa a Cuatro el ¿programa? “Mujeres y hombres y viceversa”. Lo dejo apuntado aquí, no porque tenga una cuota del 26% en la franja de 13 a 24 años, si no porque pensé que ya no se emitía. Algún TT veía de tanto en tanto que me hacía pensar incluso que se hacía en la MTV junto los varios shores que habitan en ese canal (originalmente) musical. Ni lo encontraba tampoco en los pocos programas de zapping que quedan. Me lo tomo como una muestra de que no iba muy bien pero tampoco lo quitan, lo que debe significar que aún tienen esperanzas de que mejore.

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Hay anuncios que son pequeños chistes y se agradece después de tanto mensaje veraniego (antiácidos, reuniones cerveceras, coches con fondos playeros…). Acompañados como estamos todos del abanico, ventilador o aire acondicionado, tampoco hace falta un gran sentido del humor, solo un pequeño guiño que nos haga soltar un ¡ja! ni siquiera un ¡jaja! Es lo que me ha pasado con este spot de patatas. Me ha hecho reír un poco y con eso ya tengo suficiente como para pensar en la marca un ratito más de lo normal, sobre todo mientras me debato entre si las patatas fritas calientes tendrían buen sabor o no. Como este producto no está en el lineal de mi supermercado, no lo sabré a corto plazo pero quizá en el futuro lo encuentre y recuerde el chiste.

Cine
Los presupuestos de las películas suelen sorprender por ser altos o incluso por su distribución entre departamentos. Normalmente no sabemos cómo se negocian pero en Alucine explican la forma curiosa en que los Wachowski consiguieron multiplicar el presu que inicialmente tuvo “Matrix”: se lo gastaron todo en una escena y fueron a pedir más. ¡Toma ya! Viendo la peli, era de esperar que se quedasen cortos con 10 millones… ¿en qué pensaba la Warner? Supongo que no tenía mucha fe en ella pero la cosa cambió tras ver la escena. Y no se debieron arrepentir porque la saga ha dado mucho de si en otros formatos. Me parece un buen ejemplo, aunque arriesgado, de cómo la visión del estudio choca con la de quien realmente ha de llevar a cabo la película.

Televisión
Hacer zapping en verano te descubre programas. Así es como he llegado a “Amor al primer beso” y “The wall”. Quizá lleven varias semanas en antena pero encontrarlos mientras pasaba de canal en canal ha resultado la confirmación de que la tele es cada vez más guión y más dosis de lo mismo. El primero me recuerda que hay tronistas y shores por todo el mundo dispuestos a ponerse delante de la cámara en busca, se supone, del amor; el segundo lo mismo pero para los que quieren, digamos, dinero. Ambos, a su manera, son programas basado en los mismo: cumplir el sueño de personas que están cansadas de estar solas y de quienes confían en la pareja de juego para hacer el suyo realidad. En resumen: confianza. La diferencia está en que en el segundo eso tiene premio tangible y en el primero nadie brinca de alegría por ganar, solo se abrazan y se vuelven a besar.

Internet
Cuando explico en clase alguna de las muchas herramientas de content curation, suelo recordar a los alumnos que es probable que alguna de ellas no esté activa por mucho tiempo. El motivo es sencillo: ¿dónde consiguen su financiación? La mayoría de las veces de la publicidad o de servicios premium pero no llega la cuenta para todas y las hay que cierran. Por eso mi recomendación antes de darse de alta en ellas o en cualquier otra herramienta es mirar sus medios sociales: ¿cuándo fue su último post? ¿Siguen activos en Twitter? ¿Contestan a los comentarios de Facebook? Más de una vez he encontrado una con buena pinta pero que no me he atrevido a probar porque las respuestas a estas preguntas no eran favorables. Es una lástima, pero así es la Red: ¡el que no corre, vuela!

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Televisión
Me entero por las cortinillas de Cero que ver documentales de naturaleza te hace más feliz. Lo dice un estudio de la BBC, aunque sea para vender su “Planet Earth”. Me suena creíble porque conozco gente que ve La2 y es cierto que parecen más felices que los que ven la telebasura de otros canales. Además, también confirmo que ver animales en directo te alegra el día (siempre que tengan unas buenas condiciones de vida, claro). Animo a la BBC a hacer un documental en los cruces de algunas ciudades españolas porque las discusiones de semáforo dejan claro que la felicidad se queda en la naturaleza. Quizá así, al verse retratados por televisión, algunos cambien sus costumbres… aunque no lo hagan los concursantes de reality shows.

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Sigo con Cero aprovechando que ayer lo estuve viendo un ratito. Pensaba comentar sus cortinillas publicitarias porque anunciaron el Infinity Q30 de buenas maneras… hasta que justo después empezó el spot y oí el nombre: cu-tre-inta. Ya se sabe que hay muchas marcas que suenan de malas maneras y además resulta que esta campaña es del año pasado. Por eso encuentro a faltar algún estudio que hable de las marcas de coches en carreteras infinitas con sus brillantes carrocerías: ¿cómo les afectan los nombres? Hablando de datos, hay uno, según cuentan en Leequid, que dice que los sonidos bajos hacen que los objetos parezcan más grandes. ¿Lo usarán también al anunciar coches pequeñitos?

Cine
Si quieres reírte, puedes ver los honest tráilers de Screen Junkies. Pero si quieres sorprenderte, has de ver los vídeos de Couch Tomato. Los he descubierto por la comparativa entre “The Equalizer” y “John Wick” en Blog de cine y hay que darle la razón al montaje que han hecho. Vale, Hollywood no está siendo muy original últimamente en sus producciones pero después de ver algunos vídeos es increíble cómo se parecen algunos guiones. Quizá por eso me da cierta pena leer que Marvel prefiere quedarse con un amplio público en un lugar de buscar alguno más específico. Cuestión de recaudación, ya. Puestos a hacer secuelas, ¿mejor seguir por el camino que ya les ha funcionado o probar nuevas historias?

Internet
Desde que empecé la agenda de contenidos, he requeteconfirmado que hay días en los que se celebran varios eventos a la vez en la misma ciudad. El streaming es lo que nos salva a los que no vivimos allí pero algunas veces resulta imposible seguir ni un tuit. Hoy es un día de esos y he acabado con varias pantallas a la vez, con Twitter y YouTube a partes iguales. Así que he requeteconfirmado también que todavía hay trolls y cada vez más spammers que se cuelan para decir la suya cuando el hashtag se convierte en TT. Como siempre hay algún problema con el sonido, he aprovechado esos momentos para imaginarme si esa fauna está igual de contrariada por no poder seguir el evento como los que estamos en casa.

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Ya sabes que me gusta comentar campañas que se parecen, pero las de hoy son clavaditas: 1/ Casa Tarradellas tiene desde el año pasado una serie de anuncios en los que la frase “Fem una pizza?” se substituye por lo que equivale el sencillo hecho de compartirla con alguien. Y 2/ Coca-Cola trae este año a su “Benditos bares” una barwoman que explica a un chico que dice tener prisa lo que se significa este refresco para quienes lo toman. Las dos ideas son iguales y visualmente se solucionan de forma similar al incluir la frase escrita en pantalla, aunque la pizza muestra el lado familiar y el bar va por otro camino. Si los ves seguidos, ¿no son demasiado iguales?

Televisión
La revista Supertele celebra su 25 aniversario y TELEpatético hace un repaso de cómo ha cambiado durante estos años llegando a la conclusión de que era mejor antes que ahora, tanto por contenidos como por precio. Hace ya años que no la veo por kioskos… aunque tampoco los visito a ellos tanto como antes, también es verdad. Pero las secciones que tenían son ahora propias de cualquier revista, no exclusivamente televisiva. Quizá es porque ahora, como de tanto en tanto recuerda Bob Pop, las portadas del corazón se alimentan de lo lindo con la tele y más concretamente de un programa que busca la salvación pero se queda en telebasura.

Cine
Cuando imagino quién decide el precio de una entrada de cine, inevitablemente pienso en cómo se reparte el precio de un libro: hay tantas personas que intervienen que algunos porcentajes son casi ridículos (en el caso del mundillo editorial, el del autor para decirlo bien claro). En el cine, son productoras, distribuidoras y exhibidores quienes se lo reparten, principalmente. Pero no hay un precio fijo para toda España (la media es de 6€, dicen), ni tampoco en el equivalente con otras partes del mundo. Sería divertido ver cómo un algoritmo decide cuánto han de pagar los espectadores según factores como el presupuesto de la peli o el tiempo que hace fuera del cine.

Internet
Voy a dejar apuntados por aquí unos cuantos datos de “Total Retail 2017” sobre comercio electrónico en España porque me han sorprendido, aún no tengo claro si para bien o para mal. Aquí van: el 27% compra online al menos una vez a la semana (el 14% desde el móvil) y el 58% al menos una vez al mes (el 30% desde el móvil). Lo que se compra, no sorprende mucho: ocio, artículos electrónicos y moda. Lo que menos son productos de alimentación y eso si me choca porque los supermercados se esfuerzan mucho en tratar de que compremos online. Saliendo de España, el 56% de los que han participado en este estudio de PwC compra en Amazon. Si eres uno de ellos, recuerda: mis libros están ahí esperándote.

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Hay muchos productos que se apoyan en conceptos similares para crear sus campañas. Es un tema que me gusta comentar así que la comparativa de hoy es entre Almax y Loctite porque los dos tardan 1 minuto en actuar (o eso dicen). Por un lado, Almax hizo un spot centrado en la duración en si misma, en el tiempo: empieza mostrando todo tipo de relojes para medirlo y acaba diciendo que es lo relativo a cómo te sientes. Dedican 45 segundos a ello. Por otra parte, Loctite dedica 20 segundos a mostrar que ese tiempo cuando alguien te dice ‘necesito un minuto’, por ejemplo en la oficina, no está realmente perdido. Por cierto, ya se sabe que el tiempo cuesta dinero en televisión y que ni con 30 segundos se hace, pero quizá podrían haber hecho una versión de 1 minuto.

Cine
Hace un par de meses ya comenté que los carteles de cine son un elemento básico de promoción (más incluso que las portadas de los libros aunque cumplen casi la misma función). Pero todo lo comercial es susceptible de ser parodiado así que no es de extrañar que haya versiones alternativas de todo, incluidos carteles en los que cambian solo 1 letra del título. Me ha recordado los hashtags que de tanto en tanto se asoman a Twitter y que proponen cambiar 1 palabra por alguna tontería y así crear títulos, digamos, divertidos. Si te quedas solo con el título o el cartel, la broma puede estar bien. Si, además, te imaginas toda la película con el cambio que te proponen, entonces la cosa cambia: puede ser un desastre o una parodia de lo más divertida. ¿Será así como se inspiran los guionistas de las típicas películas de parodia?

Televisión
Me gustan más las series que los programas de televisión así que mi programación se nutre casi en exclusiva de las primeras. Puede decirse que estoy bastante alejada de ‘lo que se lleva’ en determinados programas pero creo que hacer un test de inteligencia a los colaboradores es algo que nunca pensé que se haría. Lo leo y me cuesta creerlo. Quizá es algo que muchos telespectadores se preguntan cuando ven a ciertos tertulianos hacer de su vida una atracción de feria. Pero, ¿dar los resultados en directo? Claro que la profesionalidad de este tipo de pruebas a está a nivel del polígrafo, te o lo crees o no, pero sigue siendo una apuesta de cierto riesgo tanto para quien lo pasa como para quien lo organiza.

Internet
Esta semana Twitter ha cumplido una década y resulta que mi cuenta tiene 8 años así que me ha dado por pensar en el tiempo que ‘dejé pasar’ hasta que me registré allá por diciembre de 2007. Como no podía ser de otra forma, empecé con 2 cuentas: una personal y otra profesional hasta que dejé la primera para mi perfil de Facebook y me centré en la que ahora es el lugar donde más activa soy en redes sociales. Estoy en muchas, pero ninguna me convence tanto como Twitter… al menos de momento porque vete a saber qué redes habrá dentro de 10 años. Quizá cambie tanto que deje de gustarme, salga otra que nos revoluciona la vida social o yo misma me canse de todo y acabe viviendo sin verle uso a las redes. Tiempo al tiempo.