Media News S39 A17

Televisión
Las series empiezan a volver a la programación y es momento de decidir cuáles retomamos y cuáles han perdido ya nuestro interés. Aunque sean muy diferentes, se me ocurre comparar “Lucky man” con “Anatomía de Grey“: la primera ha estrenado hace poco su 2ª temporada y la segunda vuelve con la 14. Ya digo que es difícil ponerlas al mismo nivel pero las dos van a estar disponibles para que las vea y cuando tenga un ratito para la tele tendré que decidir cuál ver. La historia del suertudo es diferente mientras que la del hospital es siempre lo mismo. Lo cuentan en Zeleb: algunas series han perdido gran parte del interés, aunque no lleven tantas temporadas. Por eso prefiero cada vez más las mini series o temporadas de 10 y no 24 capítulos.

Internet
Una noticia muy relacionada con la tele, aunque en otro canal: las redes. ¿Tele y Facebook/Twitter en el mismo saco? Pues sí, cuando se estrena una serie en directo en ambos canales, ¿quién crees que gana? Una pista: ¿es igual cuando la tele es de pago? La respuesta es que se ve más online que en la tele, ¡qué cosas! Este interesantísimo experimento ha sido cosa de Movistar+ con “Velvet”: se vio en #0 y en abierto en Facebook, Twitter y YouTube. No se puede comparar con cuando la primera temporada de esta serie se emitía en la tele en abierto pero igualmente los datos de la nueva realidad son curiosos: 80.000 VS 300.000, tele VS Facebook. Pueden poner más audímetros, pero a este ritmo mejor que se metan a medir bien las redes.

Cine
Aún no he visto la 2ª parte de “Kingsman” así que, para prevenir, he mirado en diagonal el post inspirado en ella. Podría haberlo dejado sin leer pero el tema me parecía interesante: 9 requisitos para hacer una secuela modélica. Ya me he quejado más de una vez de esta moda de repetir personajes para sacar beneficio de donde (algunas veces) es difícil sacarlo. Así que, solo leyendo los subtítulos del artículo, he llegado a la conclusión de que en Espinof tienen razón y, si se cumplen todos esos requisitos, la película gustará a los fans de la anterior. Para ellos es normalmente la secuela, incluso una adaptación podría encajar. Pero no para un reboot, entonces todo cambia y más bien hace falta seguir la lista y hacer lo contrario para que guste a los nuevos fans que se quieren conseguir. Suerte que es fácil seguir “el manual”.

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Dos campañas han llamado mi atención estos días. La primera tiene como protagonista al hombre invisible: un personaje clásico al que hemos podido ver en unas cuantas películas. En algunas ha estado mejor que en otras, pero su voz en la de Audi es muy expresiva. Es inevitable pensar en el hombre que se escondía debajo/detrás del asiento de KITT. La segunda también tiene que ver con medios de transporte pero para explicar la competencia que hay entre coche, tren y avión. La campaña es de Amtrak y muestra de forma divertida las ventajas de utilizar un tren, básicamente cosas que no se puede hacer en los otros medios. Por ejemplo: ¿un ET que quiere llamar a casa desde un avión? No sería la primera forma que se te ocurriría para vender billetes de tren, ¿eh?

[Contenidos] 10 años después, la influencia sigue teniendo un precio

Aviso que este va a ser un típico post nostálgico así que, según cuándo te iniciaste en el mundillo del blogging y del marketing online, quizá te suene algo extraño todo lo que voy a contar hoy.

Hace poco más de una década, cuando aún ni se asomaba la crisis económica, había muchas oportunidades para los bloggers. Era porque algunos bloggers empezaban a destacar por congregar lectores ávidos de opiniones reales.

Las agencias no acababan de entender la situación y era fácil que hubiese quejas de empresas, bloggers y lectores disgustados: unas querían buenas reviews sin esfuerzo, otros querían un trato más personal y los otros querían más transparencia. De hecho, uno de los “grandes conflictos” intentó dividir a la blogosfera entre quienes aceptaban publicidad en los blogs y quienes se negaban a dejarse controlar por los anunciantes.

Por entonces, mi blog llevaba ya un par de años activo y los mensajes de agencias eran constantes. Había tantos haciéndolo mal, que cuando alguien se dignaba a entender lo que era la blogosfera, todos lo agradecíamos. Y digo ‘todos’ porque éramos unos cuantos y nos conocíamos casi todos así que, casi sin darnos cuenta, pronto empezó la competición para ver quién publicaba antes o qué se daba a quién a cambio de qué. Tenía que acabar mal la cosa (perdón por el spoiler).

En 2007 publiqué un white paper que, más que manual, casi era un manifiesto: “Buenas prácticas de blogmarketing“. Hoy este documento cumple 10 años y releyéndolo junto con uno posterior de 2009 siento que casi todo sigue igual y los errores se suceden. Sí, aparecieron las agencias especializadas pero algunas lo eran y otras solo lo decían. También surgieron como un gran-bada-boom los medios sociales y con ellos el social media marketing. Así que el blog empezó a competir con los que reunían seguidores en redes y pasamos de hablar de blogmarketing o blogger relations a sufrir el marketing de influencia (primero a lo grande y luego a lo micro), aunque todo siguen siendo RRPP pero con algún .0 detrás para parecer más modernas.

El objetivo de las campañas cambió ligeramente y pasó de querer ser viral (era la palabra de moda) a ser recomendado, mencionado o simplemente enlazado (ahora el link building es lo más). De bloggers comparados con periodistas a influencers tratados como celebrities. Del mail para pedirte que publiques una nota de prensa al “pásame un presupuesto para saber cuánto me costaría que me sacases en todas tus redes”. Todo por el bien del marketing.

Hay datos sobre el valor de los influencers y sus contenidos en el marketing. Está claro que son una vía para promocionar tanto productos como piezas propias a las que se quiera dar un alcance mayor o quizá diferente. Pero mi sensación es la misma: aunque alguna buena noticia se oye de tanto en tanto, la cosa no va tan bien como debería después de tanto tiempo practicando. ¡Más de una década!

O quizá sea solo mi imaginación y por eso me gustaría animarte a dejar tu opinión en los comentarios. Quizá dentro de otros 10 años nos riamos un rato leyéndolos, ¿te animas?

Media News S38 A17

Televisión
Antes de la era digital, las distribuidoras cinematográficas se podían llegar a preocupar de las condiciones en las que se proyectaba una película y enviaban recomendaciones para los operadores. Quizá por eso no me extraña que acabe pasando también en televisión, según cuentan. Es lógico considerando que haya algunas, repito, algunas producciones que son de tanta calidad como algunas, repito, algunas películas. Así se entiende que quieran asegurarse de que el visionado se realiza como es debido. El problema es que no todos los televisores están preparados como sí deberían estarlo las salas de cine. Quizá en el futuro los televisores se controlen a lo “The outler limits” y no tengamos que preocuparnos más de ajustar nada.

Cine
El cine es Historia y no se debería destruir, igual que los libros o cualquier expresión artística como la pintura. Al leer un artículo sobre la digitalización de películas hechas en Afganistán que podrían haberse perdido, inevitablemente recuerdo la sociedad de “Demolition man”, concretamente la emisora de radio que solo emite jingles publicitarios (la escena en cuestión acaba con un gesto muy significativo). También pienso en “El libro de Eli” y lo que hace el protagonista por proteger su fe. Ambas son historias que imaginan el futuro, aunque la primera de forma idealizada (tras una época de destrucción) y la segunda directamente apocalíptica. Así que me alegra que alguien piense en conservar la Historia, en cualquiera de sus formas.

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Cada vez es más raro ver un anuncio de coches sin que al final salga una laaarga serie de complementos de última tecnología que, supongo, lo hacen irresistible por el precio que ponen justo al ladito. Es genial que la seguridad mejore, por supuesto, pero no todos esos cacharritos son una necesidad. Quizá haga que alguien se decante por un modelo u otro pero a mí me parece una pérdida de tiempo en el spot. Por eso me ha gustado tanto la idea del fashion assist de Mercedes-Benz: un personal shopper para que tu estilismo no desentone con tu coche. Hay que tomárselo con humor, claro, aunque bien podría ser una escena de “Cámbiame” y eso no hace tanta gracia. En cualquier caso, es una forma fantástica de transmitir lo que significa esta marca.

Internet
A la gente no suelen gustarle los experimentos. Por lo general, no les gusta cuando respondes que han de probarlo para saber cuál es la mejor solución. Lo que quieren es una receta del éxito. Pero no una cualquiera: una que esté probada por quien la escribe. Cada vez hay más artículos similares y llega un punto en el que todos parecen iguales: haz esto y venderás, haz lo otro y ganarás seguidores, haz lo de más allá y te retirarás rico… ¿Cómo hemos llegado a ese punto? Una cosa es hacer recomendaciones, fantástico para el marketing de contenidos, y la otra hacer creer al lector que todo es fácil y rápido porque no lo es. Nunca lo ha sido. Claro que algún truco se puede aprender de una página millonaria pero poco a pequeña escala que, al fin y al cabo, es lo que hace grande nuestro mercado.

[Contenidos] El content curator y la autoridad que consigue con los contenidos de otros

Me encontré la semana pasada un tuit que afirmaba que hacer content curation no da autoridad si se compara con la creación de contenido. Coincido hasta cierto punto y cuando iba a contestar me di cuenta que eran más de 140 caracteres así que dejo por escrito mi opinión y espero leer la tuya en los comentarios o en redes.

¿Crees que el content curator gana autoridad recomendando contenido de otros? Clic para tuitear

Aunque la parte visible del trabajo del curator es, reduciéndolo a la mínima, un retuit, previamente realiza la tarea de localizar ese contenido entre todo lo que hay (y no es poco). No siempre es fácil y no es tan rápido como entrar en Twitter y compartir el primer tuit que se lee. Lleva un cierto tiempo, aún usando buenas herramientas, lo que implica que se invierte en leer más de lo que algunos imaginan. Este es el primer motivo por el que el content curator es una autoridad en su sector: conoce bien lo que se cuece en él.

El segundo está relacionado porque, como decía, no comparte lo primero que se encuentra si no que es capaz de identificar el más interesante. Esto lo convierte en una persona crítica con su entorno, no alguien que sigue lo que otros hacen sin más. El curator señala las fuentes que considera mejores para que otros las lean. Quizá él no construye ese camino como haría el creador de contenidos, pero sí lo indica como el de mayor aportación a la comunidad, dejando de lado aquellos no son tan recomendables.

Si el curator reúne a una audiencia que sigue sus recomendaciones, ¿cómo se puede decir que es una persona sin autoridad? Más bien al contrario si consideramos autoridad como sinónimo de líder de opinión o influencia, tal y como ya es habitual en redes sociales. De hecho, un influenciador haciendo campaña para alguna marca posiblemente esté siendo menos transparente que un curator porque éste suele indicar sus fuentes y algunas veces el influencer del momento “se olvida” de ello.

Uno de los beneficios de hacer content curation es la posibilidad de relacionarse con otros usuarios interesados en lo mismo que el curator: es una forma de hacer networking porque enlazas a los contenidos que han hecho otros y así les haces saber que estás escuchándoles. Aunque al recomendar lo que otros hacen estás diciendo algo tipo “estoy de acuerdo con ellos” o “creo que esto es interesante”, también es posible hacer alguna aportación que ponga un contexto a la recomendación. Al hacerlo, el curator se posiciona de forma más clara que con un sencillo retuit pero en menor medida que si todo el contenido fuese de creación ya que entonces equivaldría a algo tipo “yo opino esto” o “he hecho algo”.

En la práctica: podría haber hecho un retuit comentado mi posición pero he preferido un post para poder argumentarla mejor. Ya ves, yo opino que el content curator sí gana autoridad compartiendo enlaces a contenidos de otras personas y que incluirlo dentro de la estrategia de contenidos es una buena práctica que se complementa con el marketing de contenidos de creación propia.

¿Qué harás tú como curator después de haber llegado hasta aquí? Compartir, comentar, crear algo nuevo…

"Estrategia de contenidos. Técnicas para que tu empresa crezca"

Media News S37 A17

Televisión
El trabajo del guionista no siempre es reconocido en televisión. Pero basta con mirar los créditos de algunos programas para darse cuenta de que sin ellos sería imposible de realizar. Aún así, lo más probable es que si te pregunto por el nombre de uno, no se te ocurra ninguno. Cuesta, lo sé. Pero están ahí y su trabajo es tan importante como el del director, aunque éste sea mucho más visible. Están ahí incluso cuando el programa es un reality. Sí, la telerealidad necesita un guión para no aburrirnos, para entretenernos. Leo que hablaron de ello en el  FesTVal de Vitoria y aplaudo la iniciativa. A ver si así la gente se da cuenta de que no todo es tan real como parece.

Cine
Me gusta la idea de que los usuarios ganamos en experiencia y somos más capaces de ver una película con sentido crítico. Lo cuentan en Espinof a raíz de un estudio que sobre la web Rotten Tomatoes. Por lo visto, no solo no influye en taquilla si no que las opiniones entre público y crítica son bastante similares. Es una buena noticia que puede interpretarse como he empezado el párrafo, que se tiene mayor conocimiento del medio, o siendo un poco menos optimista: que los que escriben son quienes tienen esa experiencia y que el resto sigue sin preocuparse mucho de qué va a ver. Claro que quizá éstos últimos son los que miran las estrellas o números de la crítica para decidirse.

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Trabajar en casa hace que sepas a qué hora viene el cartero (cosas de autónomos, para el resto sonará raro). Hace unas semanas llamaron pero no era él si no alguien que dijo traerme el catálogo Ikea y, claro, abrí. Al día siguiente, esperaba encontrarlo en el buzón o apilado de alguna forma como hacían los listines o guías de Telefónica, pero no. Pensé que habría sido una estratagema para colar algún panfleto en los buzones y recordé riendo el spot de hace un par de años. Ahora, leyendo que los de Ikea sugieren que alguien te lo puede robar, me pregunto si realmente alguien de mi comunidad de vecinos se ha apropiado de mi catálogo. ¡A ver si resuelvo el misterio!

Internet
Leer sobre Vibuk me ha traído cierta nostalgia de cuando los usuarios se unían en lo que ahora llamamos redes sociales, antes comunidades. Registrarse era algunas veces complicado pero se hacía porque se quería formar parte de ella. Incluso había directorios en los que tenías dar tus datos para que saliese tu web en una categoría específica y que así los lectores te encontrasen. Un proceso que algunos no habrán hecho nunca, claro, pero que da una idea de los pocos que éramos. Los listines telefónicos tienen ese mismo trasfondo: tener una lista de a quién llamar. Ahora, Facebook te da los teléfonos de tus amigos o, mejor incluso, no los necesitas porque puedes usar su Messenger.