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Internet
Se habla estos días de #twitteratura y de cómo su último creador ha ganado miles de followers. No hay duda de que una buena historia atrapa, ahora falta que sea rentable. Pienso en ello también después de leer la declaración de una actriz que dice haberse llevado un papel por tener un mayor número de fans en redes sociales. Son dos casos perfectos para un debate entre cantidad y calidad, ¿no te parece? Se me ocurre compararlo con cuántos coches hay aparcados en una estación de servicio: sí, cuántos más hay, más parece indicar que es un buen sitio. Pero los influencers aquí son los camioneros porque se suele decir que se come bien si hay muchos de ellos. Entonces, ¿a qué conductor crees que querrá tener la estación de servicio?

Cine
El arte siempre es difícil de interpretar. La crítica busca algo a lo que agarrarse y algunos hasta aciertan o se acercan bastante, aunque puede ser complicado de explicar incluso por los propios creadores. Pregunta habitual en entrevistas: ¿dónde empieza el personaje y acaba actor? No siempre hay un límite claro, sí. Pero tampoco hace falta exagerar. Tampoco hace falta hacerlo cuando se trata de historia del cine: cierto que algunas películas no se estrenarían hoy, exactamente lo mismo que muchas obras de arte serían inimaginables en la actualidad. No por eso deberían eliminarse. La Historia se construye pieza a pieza: si borras una, difícilmente podrás llegar a donde estás ni construirás un futuro estable.

Televisión
Si digo “experimento sociológico”, seguro que piensas en “Gran Hermano”. Yo también, pero después de leer sobre “In Solitary: The Anti Social Experiment” creo que me lo voy a replantear y cambiarlo por ése, digamos, programa. Consiste en estar 5 días encerrado en una habitación sin tele, ni contacto con el exterior ni distracciones de ningún tipo. Con cámaras, eso sí porque si no simplemente sería irte como a un lugar olvidado para empezar por tu cuenta un convento de clausura. Cuando alguien te graba, todo cambia. Hay una psicóloga mirando, eso también lo cambia. Y tener un botón del pánico, aún más. ¿Aguantarías? Ahora imagina que no lo haces por un contrato televisivo ni por un premio, solo por ponerte a prueba, ¿podrías?

Publicidad
Suerte que en publi está bien claro eso de vender beneficios por encima de características porque así es como los de Movistar+ están emitiendo la historia de dos nietos que llevan a su abuelo a ver el partido a una montañita para que pueda gritar por su equipo. Tirar de emociones siempre da buenos resultados pero es aún más interesante cuando ya se ha superado la necesidad de explicar cómo funcionan las cosas y nos las venden como lo más normal. Y es que explicar que puedes llevarte la tele al trabajo estuvo bien, pero no es nada emocionante. No se puede negar que esta pequeña historia ayuda a destacar porque, ya no sé si para bien o para mal, no toda la publicidad es capaz de hacernos sentir algo.

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