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No he seguido la serie “Mad men” tanto como me hubiese gustado, pero la idea de hacer realidad alguna de las campañas que ahí se creaban me parece brillante. Es lo que cuentan en La criatura creativa que ha hecho Heinz con la campaña “Pass the Heinz”. Tiene más gracia aún al saber que en la serie no gustó la propuesta. Ahora en la realidad parece que sí porque ya se puede ver por las calles de Nueva York. Me imagino a los creativos vendiendo la idea: ¿quizá pusieron simplemente el vídeo del capítulo de la serie y les explicaron el guiño de poner a la agencia de Don Draper en los créditos?

Televisión
El reparto del pastel publicitario siempre ha sido tema de debate pero aún más desde que se fusionaron las principales cadenas españolas. Así que leer sobre cuánto se lleva cada una es una mera formalidad porque es evidente que casi todo, concretamente el 95%. Sobre las multas por incumplir el máximo de minutos, confieso que me sorprende porque la percepción siempre es mayor. De hecho, incluso en canales de pago en los que los bloques que interrumpen las series están muy claros, también me parecen más largos últimamente. Será que resulta muy fácil acostumbrarse a verlas sin cortes.

Internet
El tema de los influencers me lo encuentro en algunas clases de másters con la pregunta recurrente de cómo aprovecharlos para la promoción de contenidos propios. Mi respuesta tiene que ver con la cuestión más importante: ¿qué tipo de personas quieres que hablen de tus productos? Quizá para ellos la pregunta es: ¿cuánto puedo vender si consigo que estos perfiles me mencionen? Hay opiniones de todo tipo pero la próxima vez voy a recomendar que lean el artículo de Borja Terán sobre el pasado programa de “Chester” y el par de influencers que tuvo de invitadas, quizá así la imagen se aclare.

Cine
Pasar frente a un cine ya no es lo que era: solo hay colas en multisalas en las que coinciden varias pelis a la vez. En las salas fuera de centros comerciales, aquellas más de barrio que aún sobreviven, es difícil que se llenen incluso en los días de grandes estrenos o aprovechando el tirón de los Oscars. Entristece pero ya no es de extrañar que cierren salas. La cuenta que publica El País es de 35.000 butacas perdidas en los últimos 6 años, y solo en Catalunya. Algunas míticas han acabado convertidas en tiendas, otras como el Urgel (estos días noticia de El Periódico por saber dónde acabó su marquesina) aún esperan a que se terminen sus obras.

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